Número 276 - Zaragoza - Diciembre 2023
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Ángel-Fernando Mayo en la "Hoja parroquial" y otras cosas
De: Samuel
Fecha: 12/02/2003 19:56:10
Asunto: Ángel-Fernando Mayo en la "Hoja parroquial" y otras cosas
En el Boletín de Diverdi de este mes, Ángel-Fernando Mayo hace referencia a algunos asuntos que hemos tratado en Wagnermanía. Así, retoma el asunto "Canción de la Tierra por Jochum", o sea, "la china del zapato", y reconoce que, tras algunas nuevas audiciones, el juicio de "fiasco total" resultó algo excesivo:

"La reedición es brillante, espaciosa, la Concertgebouw suena magníficamente y Jochum dirige con buen pulso."

Quizá aquí tampoco se tuvo en cuenta que otras ediciones de la misma versión podrían no haber permitido una audición de la finura y claridad de las que ahora disfrutamos. En cualquier caso, el insigne (éste sí) estudioso wagneriano prefiere la interpretación de van Beinum en Philips, con los mismos solistas, sobre la que yo no puedo opinar, pues desgraciadamente no la conozco. Eduard van Beinum es una de mis asignaturas pendientes más sangrantes, pues casi todo lo que grabó para el sello holandés está descatalogado. He buscado especialmente su Bruckner por todas partes con resultados infructuosos. Si algún forero tiene la suerte de poder disfrutar de sus grabaciones podría ponerse en contacto conmigo (samuelibus@hotmail.com) y ayudarme a mitigar en lo posible esta deuda con el maestro de Arnhem.

En el mismo comentario, Mayo habla de que, con la descalificación a Jochum provocó "un par de discrepancias tan sólidas como educadas". Me alegra mucho este comentario, sobre todo viniendo de alguien de la importancia del aquí glosado.

Sin embargo, también, en referencia a su antigua traducción del Anillo, que acompaña a la versión de Barenboim, escribe:

"Hace poco leí que qué más daba que hubiera sido utilizada para cierta edición discográfica del Anillo mi traducción (...) cuando pueden encontrarse tantas en Internet. Se me cayó el alma a los pies"

Vaya. Creo que eso lo puse yo. Lo siento, porque el sentido de mis palabras no era exactamente ése. Hablábamos de la versión de Barenboim, sobre todo de sus pros y contras. Está claro que entre los primeros podemos contar con la presentación, su no excesivo precio, alguno estrictamente musical y, cómo no, lo riguroso de la traducción de Ángel-Fernando. La cuestión era si este último, per se, puede resultar suficiente para los que estimen que los méritos artísticos de la mencionada interpretación no son precisamente abundantes. Está claro que no es así, ya que esta traducción puede conseguirse por otros medios. Por ello, pienso que no es un factor determinante para adquirirla y, en el caso de que, como tantas otras ediciones del Anillo, el libreto no viniera traducido, lo más fácil sería recurrir a Internet, de donde pueden extraerse traducciones que no tienen por qué ser malas...

Llegado a este punto, creo que he dejado bien claro mi respeto por este crítico. Ya hemos escrito sobre él en otras conversaciones y creo que alguna vez he mencionado que sus publicaciones fueron las que hicieron que me interesara por la música de don Ricardo. Recuerdo las primeras veces que recibí la "Hoja parroquial", cuando me llamaron la atención no sólo los conocimientos y el estilo a la hora de exponerlos que se percibían en sus artículos, sino sobre todo, y esto sí fue determinante para mí, el cariño por la música de Wagner que se desprendía de ellos. Si alguien tan preparado amaba esta música, seguro que ésta formaría parte de un mundo (el wagneriano, con todo lo que conlleva) en el que merecería la pena adentrarse. Y no me equivoqué.

Después, con el tiempo y más metido en harina, he seguido abriendo el boletín por su mitad, una vez destrozado el plástico que lo rodea con cierta ansiedad, para leer las reseñas de Mayo antes que las demás, como ha ocurrido hoy. En días en los que no existen especiales motivaciones para levantarse de la cama con ilusión, ponerse a leer un artículo suyo de más de dos páginas le devuelve a uno las ganas de hacer cosas. Y lo digo así porque lo siento así, aunque parezca que me estoy entregando a una suerte de coba desmedida. Sé que hay quien no está de acuerdo con él en muchos puntos, y es algo respetable, sin duda. Pero lo que tampoco puede dudarse es del mérito de una vida entregada a una causa que todos los que escriben aquí aman, al margen de las lógicas discrepancias que puedan surgir (afortunadamente; por algo esto se llama foro).

Menciono, para terminar, que Ángel-Fernando escribe que está ya un poco cansado de todo esto. Es normal. A la postre, hay muchos asuntos que se repiten: las camarillas son las mismas en cuanto a opiniones, las grabaciones se reeditan continuamente, los sinsabores del escaso reconocimiento a un trabajo bien hecho nunca desaparecen... Sin embargo, debe tener en cuenta que son numerosos los wagnerianos jóvenes que han nacido y crecido en sus conocimientos gracias a él, y hay muchos que esperan (aunque algunos no lo sepan) seguir haciéndolo. Así que, al menos por mi parte (y estoy seguro de que muchos se suman a mi sentimiento), cuenta con todo el ánimo que necesite para continuar, porque siempre se puede arrojar nueva luz sobre lo de siempre, que en realidad, como sabemos, nunca es lo mismo.

Gracias.

Un saludo a todos.