Número 198 - Zaragoza - Junio 2017
LEITMOTIVACIONES 

PRELUDIO DE EL ORO DEL RIN (y II)

El mes pasado llegamos en esta sección hasta el momento en que el motivo definitivo de la Naturaleza alcanzaba el final de su primera exposición. Ahora empezamos la siguiente parte.

4) 16 compases: la velocidad se multiplica por dos, suenan los cellos y los clarinetes

Los violonchelos interpretan un tema que consiste en una variación del motivo de la Naturaleza a doble velocidad (las notas son semicorcheas en vez de corcheas).

Así, el lento motivo de la Naturaleza se acelera para generar otro: el del río Rin. Éste se desarrolla siguiendo una melodía en los clarinetes y el clarinete bajo que parece monótona, pero que en realidad experimenta ligeros cambios en la longitud de sus repeticiones (otra característica normalmente asociada al minimalismo). Obsérvese las distintas longitudes de las diferentes células musicales.

Y escúchese ahora los chelos y los clarinetes juntos.

5) 16 compases: sigue el motivo del Rin, pero ahora en toda la cuerda junto con los oboes y clarinetes

Este mismo tema que hemos escuchado en los clarinetes lo interpretan también los oboes y el corno inglés, pero una octava más agudo.

A su vez, el tema de los chelos también pasa a las violas y los violines segundos, una octava más agudo.

Si juntamos la cuerda y las maderas, el resultado es, como antes, el tema de la cuerda desarrollado según la forma determinada por el tema de las maderas.

6) 16 compases: el motivo del Rin suena en la cuerda y las maderas

Los violines primeros se unen al resto de la cuerda para interpretar el motivo del Rin, aunque una octava más agudo.

Por su parte, los oboes tocan ahora a dos octavas y se añaden las flautas a la melodía.

El desarrollo del tema del Rin en las maderas y la orquesta llega de esta forma a su final.

7) 8 compases: escalas ascendentes junto a arpegios

Toda la cuerda repite un arpegio en Mi bemol mayor.

Sin embargo, en el primer compas de esta parte, los chelos inician una escala ascendente, que continuarán los violines segundos en el segundo compás.

Y toda la cuerda junta suena así.

En la madera sucede algo parecido. Los primero y segundos flautas, oboes, clarinetes y fagots repiten la melodía del motivo (la parte final),

pero los terceros flauta, oboe, clarinete, fagot y el corno inglés y el clarinete bajo se dedican a tocar una escala de Mi bemol mayor.

Todo esto se repite hasta que la armonía de las trompetas nos eleva la tensión para dar la entrada a la ondina Woglinde. Pero en ese momento acaba el preludio y nosotros debemos detenernos aquí.

Antes de dar por terminado este análisis, quisiera hacer un resumen de las descripciones del preludio. El acorde de quinta inicial es claramente el principio del mundo, estático, sin movimiento, pero no sin vida; es una vida pero sin consciencia de sí misma. El motivo original de la Naturaleza nos da la impresión de la aparición de la vida en el universo, el inicio de la consciencia de la existencia. Después, con el motivo definitivo de la Naturaleza la vida se pone en movimiento, pero un movimiento lento, como la respiración al despertar, como el crecimiento natural, lento pero inexorable. A continuación, el motivo del Rin nos provoca una sensación de vértigo, de velocidad, el fluir de la Naturaleza en forma de río, el agua como medio de vida; al principio, suena oscuro y profundo, sólo en clarinetes y chelos, pero luego el color se va haciendo más claro, conforme se añaden los oboes y flautas y también los violines; es como si la luz fuera iluminando cada vez más el río. Por último, las escalas ascendentes finales parecen ser onomatopeyas para el continuo nadar de las ondinas.

 

Bibliografía:

- Deryck Cooke, Der Ring des Nibelungen -An introduction, DECCA 443581-2
- Martin Gregor-Dellin, Richard Wagner, Alianza Editorial, Madrid, 1983.
- Richard Wagner, Das Rheingold, Dover, Nueva York, 1985