Número 198 - Zaragoza - Junio 2017
LEITMOTIVACIONES 

LA CABALGATA DE LAS WALKYRIAS (Y III)
El mes pasado nos habíamos quedado en el trémolo de las maderas que suena cuando Waltraute llama a Siegrune. Ya dijimos que este trémolo parece describir el vuelo de los caballos de las walkyrias. Por eso suena en esta ocasión, ya que se acerca las walkyrias que faltan: Siegrune, Grimgerde y Roßweiße.

Musicalmente, también tiene sentido esta repetición: se repite la principal estrofa musical, de nuevo en Si menor. No obstante, hay sutiles diferencias: ahora el motivo de las walkyrias empieza en piano y va creciendo hacia el forte al final de la frase.

Wagner, para facilitar las cosas a las voces, exige pianos repentinos a los metales, cuando las walkyrias tienen que cantar su famoso grito (interpretado en el ejemplo por un oboe).

Al final de esta estrofa le sigue inmediatamente una segunda repetición, aunque esta vez en Si mayor. Este cambio de tonalidad, más triunfalista, se produce porque ya llegan todas las walkyrias y cantan juntas. La masa orquestal es impresionante: todas las maderas -salvo los fagots- hacen el trémolo; los 3 fagots, las ocho trompas y los 12 chelos llevan el ritmo de la cabalgata; la trompeta baja, las 3 trompetas, los 4 trombones, la tuba contrabajo y los 8 contrabajos tocan la melodía, con el acento marcado por los platos; y por último, violines y violas hacen una variación de esas figuras que parecen imitar el ruido de los cascos al galopar:

Por fin, volvemos al estribillo del grito de las walkyrias, reforzado con las mezzos, que culmina con la espectacular escala descendente de la cuerda en Si mayor. Esta escala descendente volverá a repetirse en Sol mayor.

A partir de aquí, todas las frases se van a apoyar en la frase que describe el relincho, enunciada ahora en diversas tonalidades, y alternada con otra, que se construye sobre el ritmo del galope.

El motivo del relincho sirve como fondo para las primeras carcajadas de las walkyrias. Después se oye la siguiente frase de Helmwige y vuelve a escucharse repetidas veces el motivo del relincho, con más carcajadas de las walkyrias. Con cada serie de carcajadas, la sección de metal refuerza la tónica (Mi, Mi sostenido, Fa sostenido, Sol, Re y Do sostenido).

Por fin, se escuchan los Hojotohos de Roßweiße y Grimgerde, y las demás les dan la bienvenida, mientras la orquesta vuelve a tocar la espectacular escala descendente. Esto marca el final de "La cabalgata de las walkyrias".

Convendría repasar ahora cómo está construida esta pieza.

Musicalmente, consta de dos estrofas principales: una es la que contiene el motivo de las walkyrias y la otra es la que contiene el grito de las walkyrias.

Así pues, hay una introducción con los trémolos en las maderas, que desemboca en la primera estrofa en Si menor. Después se repite la primera mitad esta primera estrofa, para después saltar a la segunda estrofa, con el grito de la walkyria. Inmediatamente se vuelve a tocar la primera estrofa, pero en Si mayor.

Cuando se llega al final de la estrofa, se intercala un recitativo: las walkyrias hablan de los héroes que llevan sus corceles.

Luego se dan cuenta de que llega otra walkyria a caballo: por eso se escucha otra vez el trémolo de las maderas que describe el vuelo de los corceles. Se repite de nuevo la primera estrofa en Si menor, con las walkyrias dialogando sobre la música. Por fin, cuando llegan Grimgerde y Roßweiße, suena la última repetición de la primera estrofa, esta vez en Si mayor.

A continuación, las walkyrias cantan la segunda estrofa, como celebrando estar juntas. Seguidamente, ciertos comentarios jocosos entre las walkyrias provocan las risas de todas, mientras los relinchos de los caballos muestran las riñas que tienen los corceles entre sí (por cargar con guerreros que siempre han sido enemigos). Y por último, las walkyrias dan la bienvenida a Roßweiße y Grimgerde.

Como se puede apreciar, la maestría de Wagner para llegar a un compromiso entre la forma musical y las exigencias del drama, es absoluta. La forma musical es coherente, aunque es obvio que, cuando se prescinde de las voces, la forma musical se resiente un poco. Por eso la versión de concierto (sin voces) altera la forma musical.

En la versión de concierto, no aparece el recitativo en el que las walkyrias hablan de los héroes que llevan sus corceles; en su lugar, se intercala la música que acompaña esos comentarios jocosos que mencionábamos antes. Y la pieza acaba con un crescendo con "¡chan!" final incluido, tras la última exposición de la segunda estrofa. Como suele suceder con las "versiones de concierto" de piezas de Wagner, la versión del drama es muy superior.

 

Bibliografía:

- Deryck Cooke, Der Ring des Nibelungen - An introduction, DECCA 443581-2.
- Martin Gregor-Dellin, Richard Wagner, Alianza Editorial, Madrid, 1983.
- Richard Wagner, Die Walküre, Dover, Nueva York, 1978.