Número 193 - Zaragoza - Enero 2017
LEITMOTIVACIONES 

MURMULLOS DEL BOSQUE (II)

El mes pasado nos quedamos en un momento de gran melancolía de Siegfried, mientras piensa en su madre, “una hembra humana”. Pero esos pensamientos melancólicos en la brillante tonalidad de Do mayor se van a oscurecer por la irrupción de la tonalidad de Mi mayor, y con ella aparece el bosque y sus pájaros.

Es ahora cuando se escuchan los “murmullos del bosque en su forma definitiva” (según la terminología usada por Deryck Cooke): un hermoso y mágico sonido descrito por la cuerda.

A continuación, sobre los murmullos del bosque se escucha a las voces de la naturaleza, esos pájaros con los colores de las flautas, los oboes y los clarinetes. Al principio, esas voces son una imitación del canto real de los pájaros, tanto en el primer oboe como en la primera flauta. Seguidamente se oye uno de los motivos que se asocian con el pájaro del bosque, que denominaremos “segundo motivo del pájaro del bosque”, interpretado por el clarinete.

A continuación, se escucha el que llamaremos “tercer motivo del pájaro del bosque” en ese mismo instrumento.

Inmediatamente después, la flauta imita los gorjeos del mirlo común, con un sonsonete muy típico. Luego se vuelve a escuchar el segundo y el tercer motivo en el clarinete. Acto seguido suena el que llamaremos “primer motivo del pájaro del bosque”, en el oboe.

Una vez escuchados ya todos estos cantos de pájaros podemos establecer varias relaciones. La primera es que todos ellos nacen a partir de una escala pentatónica (una escala de cinco notas que consta de tónica, segunda, tercera mayor, quinta justa y sexta mayor), que Wagner usa para representar a las voces de la Naturaleza. Estas voces de la Naturaleza representan su esencia: una comunicación sincera, libre, carente de maldad, inocente, lo que no implica que no pueda ser cruel (como cuando las ondinas rechazan las insensatas pretensiones amorosas de Alberich) o ingenua (como cuando las mismas ondinas revelan el secreto que transforma el oro en sortija). De la misma forma, el pájaro del bosque revela la verdad a Siegfried (aunque éste sólo es capaz de entenderla tras beber la sangre del dragón).

El primer motivo del pájaro del bosque es una variación del motivo ondulante que canta Woglinde en su primera intervención, tras el preludio de El oro del Rin.

El tempo es más rápido cuando lo canta el pájaro del bosque por dos motivos: en primer lugar, para parecerse más al gorjeo de un pájaro, y en segundo lugar, para darle a la parte del ave un carácter más sorprendente, que contrasta con la relajante versión de Woglinde.

El segundo motivo del pájaro del bosque, según Deryck Cooke, es uno de los motivos más importantes asociados a este animal, porque es el que usa para hablarle a Siegfried de Brünnhilde. Cooke hace ver que este motivo está relacionado con las ondinas por estar basado también en la escala pentatónica, pero no dice si es un motivo independiente o está derivado de algún otro. Lo cierto es que este segundo motivo del pájaro del bosque es una variación de otro motivo que canta Flosshilde al principio de El oro del Rin, cuando se enfrenta a sus hermanas diciendo: “¡Mal veláis el sueño del oro!”.

El nexo entre lo que canta Flosshilde y la variación del pájaro del bosque es una referencia a un poder latente (el poder corruptor del oro y el poder redentor de Brünnhilde) que está dormido (el oro duerme bajo las aguas y Brünnhilde está sumida en el sueño eterno).

Cuando uno se da cuenta de esta enorme sutileza y profundidad psicológica en el uso de los motivos-guía, quedan en evidencia interpretaciones heterodoxas (como las de Harry Kupfer y Jürgen Flimm en sus respectivas producciones del Anillo en Bayreuth), en las que el pájaro del bosque es un juguete que Wotan usa para manipular a Siegfried. Esta propuesta puede resultar plausible para ciertas tendencias de izquierdas, pero, además de evidenciar un profundo desconomiento del papel que Wagner asignaba a la Naturaleza en el Anillo, no soporta el más mínimo análisis musical serio. Si el pájaro del bosque fuera un juguete de Wotan, Wagner le habría asignado un motivo derivado de la lanza de Wotan (Siegmund, por ejemplo, lo tiene, y eso que Siegmund no está totalmente controlado por Wotan); sin embargo, Wagner asignó al pájaro del bosque una escala pentatónica, que, como ya se ha dicho, es la característica de las voces libres de la Naturaleza.

Otra de las frases musicales asociadas al pájaro del bosque es una variación de su primer motivo.

A continuación, mientras Siegfried se pregunta qué es lo que le está intentando decir el pájaro del bosque, sigue acompañándole el sonido de los murmullos del bosque; este murmullo desaparece desde el momento en que trata de pensar cómo comunicarse con el ave y por fin decide tallarse un pito con la espada, a partir de una caña. Wagner ilustra esta decisión con frases rápidas de la cuerda y el uso de la espada queda claro por una figura melódica que combina el tema de la espada con los saltos ascendentes y descendentes típicos de esta música del bosque.

Luego se oye una vez más el canto del pájaro del bosque (el segundo motivo y la variación del primero), para después permanecer en silencio. Es entonces cuando Siegfried intenta imitar el canto del pájaro con su pito. Los grotescos sonidos (vanos intentos del primer motivo) los hace un corno inglés. Abatido, Siegfried renuncia a poder comunicarse con el pajarillo. El ave, por su parte, repite su primer motivo, siendo relevado en la última nota por la flauta que entona melancólicamente una variación lenta de la segunda parte del motivo de Freia, reflejando así (con una dulzura y sencillez poco común en Wagner) la frustración que siente Siegfried al no poder entenderle.

Por fin, Siegfried tira la caña y decide intentarlo otra vez, pero con su cuerno. La decisión vuelve a estar acompañada de unas frases rápidas en la cuerda, además de estar subrayada con un cambio de tonalidad del misterioso Mi mayor al brillante Do mayor. Mientras Siegfried se pregunta quién acudirá ahora a su llamada, la orquesta va modulando a Do mayor con séptima, para dar la entrada a la llamada de cuerno de Siegfried, en Fa mayor. Pero antes, la partitura tiene una gran pausa, para que Siegfried tome aire. Aprovechemos esta pausa para dar por terminado el capítulo dedicado a los murmullos del bosque.

 

Bibliografía:

- Deryck Cooke, Der Ring des Nibelungen – An introduction, DECCA 443581-2.
- Deryck Cooke, I Saw The World End, Oxford University Press, Oxford, 1979.
- Richard Wagner, Das Rheingold, Dover, Nueva York, 1985
- Richard Wagner, Siegfried, Dover, Nueva York, 1983