Número 200 - Zaragoza - Agosto 2017
LEITMOTIVACIONES 

PRELUDIO DE LA WALKYRIA (III)

En el artículo anterior habíamos llegado hasta el ascenso de la cuerda grave. A partir de ahí, las violas y los violines segundos dejan de tocar el trémolo en Re. Contrabajos y chelos repiten la célula musical del primer compás del preludio.

Usando una técnica de canon que Wagner ya utilizó en el preludio de "El oro del Rin", los violines segundos y las violas repiten esa célula musical, pero un tiempo más tarde. (Un siglo después, el minimalista Steve Reich bautizaría esta técnica con el nombre de "Desplazamiento de fase").

Y los violines primeros hacen lo propio, entrando en el tercer tiempo (un tiempo después que las violas y dos tiempos después que los chelos).

Estas entradas en distintas octavas transmiten la sensación de aumento de la fiereza de la tormenta. Y ahora tenemos otro nexo musical con "El oro del Rin", puesto que suena el motivo que escuchamos cuando Donner convoca la tormenta. Las notas son idénticas a la del "Heda! Hedo!" del dios del trueno.

En primer lugar las ejecutan las tubas wagnerianas bajo.

Después repiten el tema las tubas wagnerianas tenor. Luego lo harán los trombones y por fin las trompetas. Hasta aquí, cada repetición implica que todos los instrumentos aumentan un grado en la escala.

Por fin, la sección de metal (trompetas y trombones) toca una variación del "Heda! Hedo!", basada en un acorde de séptima disminuida. Es exactamente la misma variación que se oyó en "El oro del Rin", justo antes de que Donner golpee con su martillo para convocar al trueno.

Al mismo tiempo, las maderas empiezan una escala ascendente desde las regiones más graves hasta las notas más agudas.

Y entonces, como sucedió en "El oro del Rin", el punto culminante queda rubricado por un espantoso trueno. Cuando los percusionistas son de primera, el efecto es fantástico.

Mientras siguen retumbando los truenos, suena una frase musical que parece reflejar los fogonazos de los relámpagos.

Dicha frase, que ha empezado en el metal y las maderas, se repite tres veces más. En cada repetición, la nota inicial es más grave y la orquestación más oscura, plasmando perfectamente la sensación de alejamiento de la tormenta.

Tras el último crescendo de timbal, chelos y contrabajos vuelven a repetir el motivo inicial, con un cinquillo ascendente y las notas descendentes en staccato más un segundo compás donde las notas en staccato ascienden, con un salto descendente al final.

Esto se repite una segunda vez, ocupando en total cuatro compases. Después siguen ocho compases en los que sólo el primer compás del tema se repite cada vez partiendo de una nota más grave. Tras dichos ocho compases, el tema se queda estancado con el Mi grave como nota inicial durante cuatro compases.

Por fin la nota inicial es el Re grave, sólo en los chelos, y el tema vuelve a abarcar dos compases. Se repite otra vez (sumando así dos compases). Y después, siguiendo la estructura del comienzo de este preludio, el segundo compás del tema se repite durante cuatro compases: en los dos primeros se repite idéntico, mientras que en los dos últimos la última nota es ascendente, en vez de descendente.

Repasemos ahora la estructura de esta última parte del preludio.

1) Cuatro compases describiendo cómo arrecia la tormenta. E-E-E-E
2) Cuatro compases donde el tema anterior aumenta un grado (nota inicial en Mi grave). E-E-E-E
3) Cuatro compases donde el tema anterior aumenta un grado más (nota inicial en Fa sostenido grave). E-E-E-E
4) Dos compases donde el tema anterior aumenta todavía un grado más (nota inicial en Sol grave). E-E
5) Dos compases donde el tema se expone en una versión basada en un acorde de séptima disminuida. E'-E'
6) Tres compases de escala ascendente de las maderas, que podríamos denominar "Cadencia4".
7) Estallido del trueno con relámpagos en cuatro compases. Los dos primeros son el trueno y los dos últimos son los fogonazos de los relámpagos. F-F-G-G
8) Se repite lo mismo, más grave y diminuendo. F-F-G-G
9) Otra vez se repite lo mismo, más grave y diminuendo. F-F-G-G
10) Y por última vez se repite lo mismo, más grave y ya en pianísimo. F-F-G-G
11) Dos compases de trueno lejanísimo. F-F
12) Tema inicial del preludio, cuatro compases. A-B-A-B
13) Primer compás del tema inicial, durante doce compases, cada vez más grave. A-A-A-A-A-A-A-A-A-A-A-A
14) Y por último se repite la estructura inicial del principio del preludio: A-B-A-B-B-B-B'-B'

Es entonces cuando aparece el motivo de Siegmund, pero esto ya queda fuera del preludio y deberá esperar otra ocasión para ser analizado.

 

Bibliografía:

- Deryck Cooke, Der Ring des Nibelungen - An introduction, DECCA 443581-2.
- Richard Wagner, Die Walküre, Dover, Nueva York, 1978.
- Richard Wagner, Das Rheingold, Dover, Nueva York, 1985
- Alfred Lorenz, Das Geheimnis der Form bei Richard Wagner (El secreto de la forma en Richard Wagner), Verlag Hans Schneider, Tutzing, 1966.