Número 198 - Zaragoza - Junio 2017
LEITMOTIVACIONES 

VIAJE DE SIEGFRIED POR EL RIN (I)

Se conoce como "Viaje de Siegfried por el Rin" al interludio musical que une el prólogo y el primer acto de "El ocaso de los dioses", esto es, desde el final de la despedida de Siegfried y Brünnhilde hasta la aparición de la sala de los guibichungos, donde vemos por primera vez a Hagen, Gunther y Gutrune. El problema de todo analista con cualquier extracto del Ocaso es que el rastreo de motivos se dificulta, pues ya hay apariciones a lo largo de las tres obras precedentes. Advierto esto para que el lector no sea muy exigente a la hora de juzgar el trabajo que aquí se ofrece, pues un análisis exhaustivo requeriría muchísima más investigación. Debido a esta complejidad, también le dedicaré varios artículos, pues condensar tantos motivos en un artículo breve llevaría necesariamente a una enorme confusión.

La despedida, después del agudo "Heil" de los dos amantes, termina con una frase musical que ya hemos oído durante el dúo.

que ya nos suena haber oído durante el dúo. Es muy semejante al acompañamiento de frases como, por ejemplo, Brünnhilde zu gewinnen!

Dicha frase musical está basada en el tema de Siegfried como héroe,

que, a su vez, no es más que una fanfarria basada en el tema de la llamada de cuerno de Siegfried, un tema que ya se nos ha hecho conocido durante la segunda jornada del Anillo.

El acompañamiento rítmico de la tuba, los trombones, las trompas, los fagots y los timbales está basado en la escala del acorde mayor.

Veamos ahora cómo está construida esta primera frase. En ella, se repite dos veces el primer compás del tema.

Nótese el motivo de la walkyria en la trompeta baja y los trombones.

Después dos veces los dos primeros tiempos de este mismo compás.

Por último, el tema se enuncia completo, con sus dos compases.

Después de esta primera frase, sigue una segunda frase de ocho compases

Los primeros cuatro compases se basan en una melodía que ya hemos oído, por ejemplo, cuando Siegfried exclama: “Nicht Siegfried acht’ ich mich mehr” (interpretado en el ejemplo por un oboe),

pero que en realidad conocemos desde la jornada anterior, cuando Siegfried ha huido al bosque tras ordenar a Mime que le forje la espada con los pedazos de Nothung. Se trata del tema de la misión de Siegfried.

Deryck Cooke, en su "Introducción al Anillo" en CD, relaciona este tema con la cantilena de Mime y afirma que ambos provienen del motivo de Alberich.

El vínculo entre el tema de la misión de Siegfried y el de la cantilena de Mime me parece indiscutible. Sin embargo, no estoy de acuerdo con el musicólogo inglés en que ambos provengan del motivo de Alberich. Es verdad que esas notas descendentes aparecen en ese motivo, pero no es menos cierto que el carácter onomatopéyico de esa célula musical asociada con Alberich (no lo olvidemos, sólo cuando trepa por la resbaladiza mica o cuando arrastra de una oreja a su hermano Mime) no parece otorgar a dicha célula del carácter orgánico necesario como para generar más motivos subordinados.

En cambio, hay otra célula musical que sí parece tener esa capacidad generadora. Aparece durante la primera escena de El oro del Rin y se escucha bastantes veces en boca de las ondinas. La más semejante es cuando Flosshilde se burla de Alberich: "Tu figura de sapo, el croar de tu voz, oh, pudiera yo, embelesada y muda, sólo verla y escucharlo".

Como se ha visto, usan esta célula musical para adular falsamente a Alberich. Tocada en staccatto y con las maderas, parece resaltar el carácter falso de esta adulación. Este carácter falso y su instrumentación, así como su acentuación, permanecen en la cantilena de Mime.

Sin embargo, cuando se trata de Siegfried (quizá porque el héroe es adulado por todos,  incluso por la propia Naturaleza, que le permite entender su canto), el motivo cobra nueva fuerza al cambiar su acentuación y su instrumentación (ahora lo toca una fanfarria de metales).

Volvamos ahora donde nos habíamos quedado. Dicho tema de la misión de Siegfried se repite en los compases tercero y cuarto de la frase, en maderas y cuerda, mientras los metales enuncian el tema de la walkyria.

Ahora, en los compases cinco y seis de la frase, suena una versión reducida del motivo de la misión de Siegfried.

Esta melodía es casi igual a la que se ha oído en el crescendo del final del dúo (acompañando las frases “Heil, Siegfried” / “Heil, Brünnhild’”), aunque más acelerada.

Después, siguen tres compases en los que vuelve a sonar el tema de la misión de Siegfried, repetido de forma descendente, en un proceso modulante.

Como ya he dicho al principio, dada la complejidad de esta pieza, nos detendremos en este proceso modulante, que será nuestro punto de partida para el artículo del próximo mes.

 

Bibliografía:

- Richard Wagner. El anillo del nibelungo, Edición bilingüe de Ángel-Fernando Mayo Antoñanzas, Turner Música, Madrid, 2003
- Richard Wagner, Siegfried, Dover, Nueva York, 1983
- Richard Wagner, Das Rheingold, Dover, Nueva York, 1985
- Deryck Cooke, Der Ring des Nibelungen - An introduction, DECCA 443581-2.
- Richard Wagner, Götterdämmerung, Dover, Nueva York, 1982

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© Germán Rodríguez