Número 196 - Zaragoza - Abril 2017
LEITMOTIVACIONES 

PRELUDIO DEL ACTO I DE LOHENGRIN (II)

Habíamos llegado hasta la segunda frase del preludio de Lohengrin. Esas dos frases iniciales construyen el tema principal y la base casi única del preludio de Lohengrin. Y, a continuación, se vuelven a repetir pero esta vez en las maderas.

La armonía básica cambia ahora del La mayor inicial a Mi mayor. Es decir, se pasa de la tónica a la dominante.

La primera frase interpretada por las maderas es prácticamente igual a la que tocaron los violines en divisi. Aunque la melodía sigue sonando celestial, las maderas aportan aquí un color menos etéreo, un poco más próximo, aun sin perder en dulzura. Sin embargo, los violines en divisi (ya no a ocho, sino a cuatro partes) siguen tocando, acompañando a los instrumentos de viento. La parte más aguda de este divisi de violines interpreta una melodía llena de síncopas (un rasgo poco habitual en los temas y motivos de Wagner), que hace el contrapunto a la melodía principal en las flautas, oboes y clarinetes.

Este contrapunto sincopado es lo que produce esa sensación etérea, atemporal que quiere reflejar esta música: el descenso del Grial desde los cielos.

En cambio, la segunda frase (esto es, los ocho compases siguientes) es totalmente distinta, pues introduce un nuevo tema que, variado, aparecerá como “Motivo de la inocencia” en el primer acto.

Vale la pena detenerse un poco en este tema, ya que parte de la armonía del primer compás se basa en un descenso cromático, tal y como lo ejecutan la segunda flauta y el segundo oboe.

En el segundo compás la melodía principal queda enmascarada, al quedar sólo en flautas y clarinetes (sin los oboes que hasta aquí tocaban al unísono), y destaca una melancólica figura de los violines segundos.

En la última mitad de ese segundo compás, los oboes tocan una figura ascendente por grados conjuntos, desde el Do hasta el Mi.

Esta figura ascendente de los oboes sirve de introducción a dos compases que transmiten una sensación de tensión-relajación (la tensión culminaría en el inicio del acorde de Si mayor que tiene lugar en el tercer tiempo del primer compás).

Nótese las figuras ascendentes en los violines.

El segundo compás repite una versión más firme de la figura ascendente por grados conjuntos (Do, Re, Mi), que ahora empieza con un salto descendente (desde Mi a Do), y que es tocada por los oboes y el corno inglés.

Seguidamente, se repiten estos dos compases, si bien en el segundo cambia la armonía: el salto descendente seguido de la figura ascendente de los oboes y el corno inglés nos conduce ahora a una figura descendente en la melodía principal.

El contrapunto de la parte más aguda de los violines también desciende.

El contrapunto de la parte grave de los violines, por el contrario, tiene un leve ascenso cromático (de Re sostenido a Fa sostenido) que casi parece anticipar el motivo inicial de Tristán.

Por último, el bajo, en los fagots y el clarinete bajo, también sigue un descenso por grados conjuntos.

En el próximo artículo, veremos cómo Wagner amplía la orquestación de su preludio con la cuerda grave y las trompas, hasta construir el primer clímax de su preludio.

Bibliografía:

- Richard Wagner, Lohengrin, Dover, Nueva York, 1982