Número 195 - Zaragoza - Marzo 2017
LEITMOTIVACIONES 

LOS MAESTROS CANTORES DE NUREMBERG: OBERTURA (III)

            El mes pasado llegamos en nuestro análisis hasta el final del compás 157 de la obertura, es decir, cuando se ha llegado al final del desarrollo y se vuelve a la tonalidad inicial de Do mayor, como resolución de la dominante con séptima que aparece en el compás 157.

            En el compás 158 podemos ver una de esas maravillas formales de Wagner que también asombran por sus resultados expresivos. Sorprende la fabulosa combinación de tres leitmotivs, pero resulta aún más increíble que no sólo estén presentes los leitmotivs, sino también sus correspondientes desarrollos melódicos. Veámoslo por partes.

            Por un lado, los violines primeros, los chelos y el primer clarinete (reforzados a veces por la primera trompa) interpretan la melodía correspondiente a la última estrofa de la canción del premio, un tema que denominamos el mes pasado como Tema de amor y que ya apareció anteriormente en esta obertura. En esta ocasión, el tema es más lento, ya que los valores de las notas se han doblado.

            A su vez, los violines segundos y las maderas (salvo el primer clarinete y los fagots) interpretan el Motivo del rey David, con su exposición completa (es decir, se repite dos veces más una tercera desarrollada). Aquí este tema suena mucho más rápido, puesto que los valores de las notas se han dividido por la mitad.

            Veamos ahora cómo Wagner los une, con su habitual magisterio.

            Pero aún queda otro leitmotiv más. Los contrabajos, los fagots y la tuba ejecutan el Tema de los maestros cantores, exactamente a la misma velocidad que al principio de la obertura, ya que los valores de las notas son idénticos.

            Si lo unimos a la melodía de los violines primeros, el resultado es el siguiente.

            Ahora, escuchemos por fin cuál es el resultado cuando se juntan estos tres leitmotivs.

            A continuación, los temas se vuelve a exponer, como al prinicipio de la obertura, en otra tonalidad. En este momento será bueno recordar un diseño melódico breve, que pertenece al Tema del arte de los maestros cantores y que ya apareció en la exposición.

            Este breve diseño melódico va a hacer el contrapunto al bajo y a la melodía de los violines, aparte de los otros tres leitmotivs que ya hemos visto.

            De nuevo se vuelve a escuchar en la cuerda el motivo de carácter burlón.

            Se escucha sobre todo en los violines segundos y las violas, mientras la línea del bajo sigue con los últimos compases del tema de los maestros cantores y los violines primeros hacen una melodía de acompañamiento.

            A continuación los bajos interpretan el Tema del arte de los maestros cantores, ligeramente variado.

            Al mismo tiempo, los violines primeros ejecutan una variación muy diferente de este mismo tema, variación que aparece –por ejemplo– en la arenga de Sachs, cuando el zapatero dice las palabras “Drum, denkt mit Dank Ihr dran zurück”.

            Conviene destacar que esa escala ascendente en el tercer compás ya apareció como acompañamiento del Motivo de la pasión amorosa.

            Veamos ahora cómo encajan, combinados.

            En el siguiente compás, nos encontramos con otra combinación de motivos. En los bajos, se repite la variación del tema del arte de los maestros cantores. A la vez, se escucha en las maderas el Motivo de los maestros cantores, pero acelerado. Y en este momento, la mencionada variación del tema del arte de los maestros cantores se repite al doble de velocidad en las flautas y los violines segundos. Es curioso ver cómo combina el mismo motivo, expuesto a diferente velocidad (un recurso típico del contrapunto).

            Además, también aparece en las violas el tema de los maestros cantores (sin sus tres primeras notas), al doble de velocidad.

            Veamos ahora cómo encajan estos tres temas.

            Después empieza un episodio modulante, basado en un diseño melódico que ya apareció antes: como acompañamiento del Motivo de la pasión amorosa, por ejemplo.

            Por fin se vuelve a la tonalidad de Do mayor con la reexposición del Motivo del rey David, adornada con unas ágiles figuras en la cuerda y con un contrapunto en los bajos que casi sigue la escala. Cuando se repite el Motivo del rey David, además de los adornos en violas y violines primeros, podemos escuchar en los violines segundos y en los bajos el motivo de carácter burlón

            De hecho, los bajos van a seguir la siguiente figura rítmica cada dos compases: cuatro semicorcheas, dos corcheas, cuatro semicorcheas, dos corcheas, y dieciséis semicorcheas. Veamos cómo encaja el motivo de carácter burlón con el Motivo del rey David.

            Por fin el Motivo del rey David culmina en una nueva variación del Tema del arte de los maestros cantores (sin el primer compás y con cáracter más conclusivo).

            Mientras los bajos mantienen sobre la nota Sol el ritmo del Motivo de los maestros cantores (blanca, negra con puntillo, corchea), los violines van ascendiendo haciendo trinos, acumulando tensión sobre la dominante (Sol) hasta que llegan a la nota sensible de la tónica (Si). Y entonces entra con una fuerza apabullante (toda la orquesta) el Tema de los maestros cantores.

            La coda conclusiva combina las escalas de acordes mayores con el Motivo de carácter burlón.

            Por fin, sobre la cadencia rítmica final

            se siguen escuchando unas figuras descendentes que se repiten. Tales figuras constan del motivo de carácter burlón, seguido de un arpegio descendente del acorde de Do mayor.

            Las figuras descendentes, además, se van entrelazando, interpretadas por los violines primeros y las violas, por un lado, y por los violines segundos, por otro. Todo esto, como ya hemos dicho, junto con el resto de la orquesta marcando el acorde de Do mayor.

            Tres breves acordes al final rematan esta genial obertura.

Bibliografía:

- Richard Wagner, Die Meistersinger von Nürnberg, Dover, Nueva York, 1976.