Número 202 - Zaragoza - Octubre 2017
DISCOS 

DOCTOR, OIGO VOCES, ¿ES GRAVE?

A mis queridos amigos:

Hace cincuenta años, en 1941, tuve el gran honor de hacer mi debut en el MET junto a algunos de los más grandes cantantes wagnerianos de todos los tiempos. Mis días como ‘Sieglinde’ pasaron, pero espero que esta grabación sirva para dar a las futuras generaciones una idea del alto nivel en el repertorio wagneriano que había en el MET de aquellos tiempos, así como tanto placer como el que yo tuve al volver a escuchar este recuerdo de hace tanto tiempo (Astrid Varnay en 1991).

Lauritz Melchior como Siegmund en Bayreuth (1924)  

El sello NAXOS, que hace unos años decidió lanzarse al pantanoso terreno de las grabaciones históricas, insiste en este importante registro del MET, ya conocido (en CD fue editado por el sello MYTO en 1991, Ref. 3MCD 913.41, y reeditado también por MYTO en 1998, Ref. 982.H012). Y NAXOS vuelve a acertar. Esta Walkyria del 6 de Diciembre de 1941 constituye un documento histórico por múltiples motivos. En primer lugar, por la calidad de prácticamente todas las voces que intervienen. Además, en esta función coinciden tres debuts: el primer Hunding de Alexander Kipnis en el MET, la primera Brünnhilde de Helen Traubel sobre un escenario y el debut absoluto sobre un escenario operístico de una Astrid Varnay de 23 años, sustituta de última hora de la gran Lotte Lehmann. El último motivo lo contaré al final.

El sonido de esta edición es bastante bueno (siempre dentro de las limitaciones de este tipo de registros, en vivo y técnicamente superados), especialmente en los Actos II y III. Las interferencias son pocas y el nivel de las frituras y ruidos parásitos mínimo. Me consta que el sonido de la fuente original es bueno, el mejor de las Walkyrias del MET que se conservan del periodo 1935-43, comparable al de la Walkyria de Boston del 30 de Marzo de 1940, y con una presencia y un ambiente superiores a los de registros coetáneos realizados en estudio. Y esto sin afectar demasiado a la naturalidad del sonido orquestal y a las voces. No he tenido tiempo de hacer comparaciones detalladas con las ediciones MYTO, pero picoteando aquí y allá no encuentro grandes diferencias. El sonido Naxos es algo más brillante, y puede resultar más agradable al oído. Si alguien quiere probar el sonido antes de comprar la grabación, recomiendo ir directamente a las Escenas  Segunda y Cuarta del Segundo Acto (CD 2, pistas 6 y 11 respectivamente).

En el lado negativo hay que citar la falta de mención a la fuente sonora utilizada (que me imagino cual es), las telegráficas notas de Paul Campion, no se citan los nombres de las esforzadas cantantes que encarnan a las Walkyrias en el Tercer Acto, la ausencia de los comentarios de  Milton Cross, locutor habitual en las retransmisiones desde el MET y prácticamente de aplausos al final de cada acto (aunque a cambio el público nos obsequia con algunos en mitad de la representación). Quizá sea exigir demasiado por 3.000 pesetas.

Helen Traubel y Lauritz Melchior jugando

Hay que mencionar que la función se dio con los habituales cortes en el Segundo Acto,  que dejan la duración de la obra reducida a 175 minutos. De la frase de Wotan "...doch schweigend entschwand mir das Weib" (CD 2, pista 6, 6’52’’) se pasa a Ein Andres ist’s (pista 7, 0’07’’), eliminando 36 versos de Wotan, en los que explica el origen de Brünnhilde y la misión de las Walkyrias,  y 4 de Brünnhilde. Lo peor viene poco después, cuando de la frase de Wotan "dann wäre Walhall verloren" (pista 7, 0’37’’) se pasa a So nimm meine Segen, / Niblungensohn!, omitiendo nada menos que 119 versos de Wotan (y 3 de Brünnhilde), con lo nos quedamos sin conocer las tribulaciones de Wotan sobre los propósitos de Alberich, los pactos que impiden a Wotan intervenir directamente para recuperar el Anillo, las esperanzas depositadas en Siegmund, ahora desvanecidas al descubrir Fricka el engaño, la renuncia de Wotan y la génesis de Hagen. Casi nada. Hay otro pequeño corte: después de "gellt es herauf" de Sieglinde (CD 2, pista 9, 2’53’’) conque culmina una estrofa cuyos últimos versos Varnay canta un poco atropelladamente, se come 8 versos y salta a "Wo bist du, Siegmund?". ¿Fallo de memoria?

Antes de pasar a comentar los aspectos musicales de esta grabación, y para subsanar la omisión de Naxos, cito los nombres, algunos habituales en el MET de los años 40, de las Walkyrias: Anna Kaskas (Schwerleite), Maria van Delden (Helmwige), Helen Olheim (Siegrune), Thelma Votipka (Gerhilde), Maxine Stellman (Ortlinde), Doris Doe (Waltraute), Mary van Kirk (Grimgerde), Lucielle Browning (Roßweise). El octeto es sumamente competente. Prueba de la calidad de sus individualidades es que  en cierta ocasión Maxine Stellman sustituyó a una indispuesta Varnay en una representación de Lohengrin, reto que no cualquier gritona está en condiciones de afrontar. No hay que confundir a Doris Doe con la empalagosa Doris Day, aunque esta última también cantase ‘junto al Hudson sobre la roca’. Desconozco el nombre del apuntador, que tuvo una intervención notable en esta función.

En 1939, al morir Artur Bodanzky, se hizo cargo del repertorio alemán otro vienés, que contaba entonces 27 años, Erich Leinsdorf (1912-1993). Entre 1931 y 1933, Leinsdorf estudió chelo y composición con Paul Emrich en la Musikschule de Viena. En 1934, Bruno Walter le contrató como asistente en el Festival de Salzburgo, donde también fue asistente de Arturo Toscanini (1936-37). En 1937 fue contratado como asistente de Artur Bodanzky en el MET, debutando allí en 1938 dirigiendo una función de La Walkyria. En 1943 abandonó el MET al ser llamado a filas, aunque regresaría en 1957 como ‘consultor musical’. Director titular de la Orquesta de Cleveland de 1943 a 1946 (hasta la llegada de George Szell), de la Orquesta de Rochester (1947-56), New York City Opera (1956), Sinfónica de Boston (1962-69, sucedió nada menos que a Charles Münch). Tras su marcha de Boston actuó por todo el mundo con numerosas orquestas como director invitado. De 1981 a 1987 fue director principal de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín. Refiriéndose a la temporada 1943-44 del MET, el crítico de la época Irving Kolodin escribió: todo el Wagner de esta temporada fue dirigido por Szell, quien realizó un notable trabajo insuflando vida a unas representaciones que se habían vuelto aburridas con Leinsdorf. Me preguntó que opinará entonces este crítico de la dirección de Leinsdorf en La Walkyria de estudio de 1961 (DECCA). Personalmente, y aunque comparto la admiración hacia la dirección de Szell, no encuentro para nada aburrida la dirección de Leinsdorf en la grabación que aquí se comenta. Los tempi son vertiginosos, pero rara vez alocados. En los ‘grandes momentos’ hay sentido del drama, emoción. Obviamente, Leinsdorf no es Kna, pero hay conexión con la escena, y algo tantas veces ausente: electricidad, en ocasiones alto voltaje. Destacaré los Preludios a los Actos I y II (al término de este último se escuchan aplausos del público, no se sabe si a Leinsdorf o por la visión de Schorr al levantarse el telón), el final del Primer Acto, llevado a velocidad supersónica, el breve interludio orquestal que precede a la Tercera Escena del Segundo Acto (CD 2, comienzo de pista 9), el acompañamiento a la intervención de Brünnhilde "Soll fesselnder Schlaf / fest mich binden" (Cd 3, pista 8,1’38’’), de gran fuerza expresiva, y los instantes anteriores al "Leb wohl, du Kühnes, / herrliches Kind!" de Wotan (CD 3, final de pista 8).

Alexander Kipnis como Boris Godunov.

El bajo ucranio Alexander Kipnis (1891-1978), estudió dirección en el Conservatorio de Varsovia y canto en Berlín con Ernst Grenzebach, con quien también estudiaron Lauritz Melchior y Max Lorentz.. Debutó en 1915 en Hamburgo. De 1917 a 1922 cantó en Wiesbaden. De 1919 a 1929 fue el principal bajo de la Städtische Oper de Berlín. Posteriormente lo fue en las Staatsopern de Berlín y Viena y fue contratado en Bayreuth. Fue muy admirado como cantante wagneriano y mozartiano, aunque destacó también en papeles del repertorio italiano y del ruso (es famoso su Boris). Tenía en su repertorio 108 roles en varios idiomas. Fue también un gran liederista. Tras recorrer los principales escenarios de medio mundo, en Estados Unidos actuaciones regulares en la Ópera de Chicago de 1923 a 1932 precedieron a su tardío debut en el MET, que tuvo lugar en 1940, en el papel de Gurnemanz. En esta grabación asistimos al debut metropolitano de Kipnis en un papel (Hunding) que había paseado triunfalmente por toda Europa. Y, por lo que se escucha aquí, la fama era totalmente merecida. Es el suyo un Hunding tan amenazador ("Du labtest ihn?", CD 1, pista 4, 0’52’’; desde "Zur Rache ward ich gerufen", CD 1, pista 7, 0’25’’ hasta el final de la Escena Segunda del Primer Acto) como bien cantado ("Heilig ist mein Herd: / heilig sei dir mein Haus", CD 1, pista 4, 1’14’’ o "Rüst uns Männern das Mahl!" en 1’34’’).

 

Kerstin Thorborg como Brangäne
Kerstin Thorborg (1896-1970) (1) es una de las mayores intérpretes del desagradecido papel de Fricka de toda la historia del canto wagneriano. No es la Fricka de Thorborg una esposa gruñona, obsesa defensora de caducos principios morales, sino una mujer de principios. Thorborg construye un personaje de gran nobleza, y cuando uno escucha esta Fricka, que deja en evidencia a Wotan y sus oscuros manejos, se le coge simpatía. Escúchense por ejemplo la frase "Wann ward es erlebt, / daß leiblich Geschwister sich liebten?" (CD 2, pista 3, 3’03’’), como va aumentando su enfado durante su intervención "So ist denn aus / mit den ewigen Göttern..." (CD 2, pista 4), o su imponente agudo en "die Göttin entweiht er nicht so".

 

  San Francisco Opera, 1935: Friedrich Schorr como Wotan, Hans Clemens como Loge en El Oro del Rin

Friedrich Schorr (1888-1953) (1) está aquí en SU papel pero, como dicen los angloparlantes, ‘well past his prime’. El mes pasado comentaba en esta sección, refiriéndome a su Wanderer en 1937: la voz es de gran belleza, dúctil, tiene volumen sobrado y Schorr la maneja con un legato prodigioso. Cuatro años más tarde, en 1941, poco queda de esto. No es ya que Schorr se muestra corto y forzado en el registro agudo; aquí la voz, que conserva gran parte de su nobleza, es más dura, el fraseo rígido. Casi se agradece el corte en el gran monólogo del Segundo Acto. Como es de esperar, está mejor en las partes declamadas que en aquellas que requieren canto puro. Pese a todo y el evidente deterioro vocal, el registro grave aun depara gratas sorpresas, como en "Was keinem in Worten ich Künde, / unausgesprochen / bleibt es denn ewig..." (CD 2, pista 6, 4’02’’). Justo al final de la obra, desde "Der Augen leuchtendes Par" (CD 3, pista 10, 0’06’’), está sorprendentemente bien, confirmando el conocido dicho quien tuvo, retuvo.

Lauritz Melchior (1890-1973) (1) es el Siegmund de esta grabación. Desde que debutara el papel en el Covent Garden de Londres en 1924, Melchior lo paseó por los escenarios en 183 ocasiones, de las que 83 lo fueron en el MET. En esta función no debía encontrarse Melchior en su mejor forma, pero aunque hubiese sido éste su mejor registro del papel, sería difícil encontrar un ejemplo de superior calidad. Si en el Sigfrido de 1937 comentado en el número de Marzo de Wagnermanía Melchior se mostraba no sólo como paradigma de heldentenor sino como cantante completo, de acabada técnica, dominador de todos los recursos, aquí sigue siendo imbatible en los momentos en que prima el canto heroico, pero se muestra más débil y aun algo apurado allí donde hay que apianar o usar la mezza voce. Así, pasa apuros al apianar en "dir Frau doch bleibe sie fern!" (CD 1, pista 3, 0’58’’), el Schwester! Geliebte! (CD 2, pista 10, 4’24’’) lo ataca en falsete. Hay mejores ejemplos de su incomparable "Winterstürme" (CD 1, pista 10, 0’18’’) y en "Zaubertfest / bezähmt ein Schlaf..." no está tan fino. Pero no vaya a pensarse que Melchior está mal. Tan sólo está inferior a sí mismo (grabación comercial del Primer Acto con Bruno Walter en 1935; Boston, 30 de Marzo de 1940 con la Sieglinde de Lehmann, etc). Ahí están esos "Wälse! Wälse!" (CD 1, pista 8, 1’58’’) marca de la casa, mantenidos 12 y 10 segundos, respectivamente; esa frase casi de barítono en la que Melchior parece estar explicando de dónde le sale la voz ("...tief in des Busens Berge...", CD 1, pista 8, 4’52’’), los 8 últimos minutos del Primer Acto, con una arrebatadora pareja de wälsungos (volcánica Varnay) y una batuta incandescente, o toda la escena del anuncio de  la muerte (CD 2, pistas 11 y 12).

Astrid Varnay como Sieglinde

En los dos primeros números de Wagnermanía, José Alberto Pérez realizó un minucioso y entusiasta recorrido por la carrera de Astrid Varnay (n. 1918). A aquellos estupendos artículos remito a los interesados en ampliar información sobre la inalcanzable. Cuenta Varnay en su autobiografía (2) que su debut sobre un escenario (no ya en el MET) estaba previsto para el 9 de Enero de 1942, como Elsa en Lohengrin. El viernes 5 de Diciembre de 1941, cuando llegó al MET para su habitual rutina de ensayos, Leinsdorf le pidió que ensayaran (al piano) el papel de Sieglinde, pero no a plena voz, sino marcando, cantando a media voz y bajando una octava los agudos. Al término del ensayo, en que pasaron el papel de un tirón, Leinsdorf la mandó a maquillaje y vestuario. Lotte Lehmann, la Sieglinde anunciada para la matinée  del día siguiente (véase el cartel anunciador de la función)  había enfermado. Y así, el sábado 6 de Diciembre de 1941, una inexperta soprano de 23 años tuvo que adelantar su debut y subir por primera vez a un escenario, en uno de los mejores teatros del mundo, en un duro papel, sin haber ensayado con la orquesta o sus compañeros de reparto en una función que sería retransmitida por radio para una audiencia de varios millones de personas. ¡Y en qué compañía! Tan sólo seis días después tuvo que volver a escena improvisadamente para sustituir a una indispuesta Helen Traubel...¡como Brünnhilde en La Walkyria! Y todo por 75 dólares a la semana. Así se escribe la historia. Como dice Varnay, si esto fuera el guión de una película, habría pensado que el guionista estaba loco. Y algo parecido nos pasa cuando escuchamos esta grabación: de no haberse conservado testimonio sonoro de aquella función, no creeríamos los elogios de los críticos de la época: Sieglinde, en manos de la Srta. Varnay, fue una de las caracterizaciones más satisfactorias y convincentes que nos ha deparado esta temporada (Nöel Strauss, en The New York Times).

Ya desde su primera intervención cuesta pensar que quien frasea de ese modo, con sensualidad en "Des seimigen Metes / ßen Trank / mögst du mir nicht verschmän" (CD 1, pista 2, 6’04’’), con delicadeza y feminidad, controlando el inmenso caudal de su voz en "Feige nur fürchten den, / der waffenlos einsam fährt!" (pista 6, 0’32’’), que expresa tan vívidamente el miedo, la angustia y el aire alucinado de Sieglinde al final de la Tercera Escena del Segundo Acto (desde "Horch, die Hörner!", CD 2, pista 10, 2’46’’ hasta 4’24’’), es una jovencita de 23 años que nunca antes ha subido a un escenario. La voz es de una calidad extraordinaria, algo que por supuesto todos los aficionados al canto sabemos. También están aquí la pasión y el dolor expresados de forma incomparable con la voz, pero a sus conocidas dotes se añade aquí la frescura juvenil de una voz intacta. Pero si tuviera que escoger, la apoteosis vocal llega cuando la inalcanzable comparte la escena con otra debutante, que desde sus más de 180 cm de estatura se erige en protagonista de la función, una mujer de San Luis (3) llamada Helen Traubel.

Helen Traubel nació un 16 de Junio en San Luis, Missouri, de padres alemanes, y se crió en un barrio de emigrantes alemanes. Según la fuente consultada, el año de nacimiento  oscila entre 1899 y 1903. En su tumba figura el año 1903. Debutó profesionalmente con la Orquesta Sinfónica de San Luis en 1925. En 1926 declinó una oferta para debutar en el MET para continuar sus estudios. Tras varios años cantando en conciertos con la Sinfónica de San Luis y otras orquestas, debutó en Mayo 1937 en el MET como Mary Rutledge en la ópera El hombre sin patria del compositor y director Walter Damrosch. Formó parte de la plantilla del MET en las temporadas 1937-38 y 1938-39, pero sin llegar a cantar. Con Lotte Lehmann, Kirsten Flagstad, Marjorie Lawrence y Elisabeth Rethberg como competidoras directas en sus papeles potenciales, lo tenía muy difícil. La temporada 1939-40 comenzó con similares perspectivas, pero por enfermedad de una de las grandes, finalmente le llegó su oportunidad y en Diciembre de 1939 debutó en el MET como Sieglinde, con Flagstad, Melchior y Schorr de compañeros. El debut de Traubel causó sensación. En 1940 repitió papel en varias ocasiones, con Flagstad o Lawrence de Brünnhildes. Arturo Toscanini la invitó a cantar la Sieglinde de la Escena Tercera del Primer Acto y la Brünnhilde del Ocaso (duo con Siegfried del Prólogo y Escena de la Inmolación) junto a Lauritz Melchior en el concierto a beneficio de la Cruz Roja del 22 de Febrero de 1941, que fue retransmitido por radio (hay grabación en BMG-RCA Victor Gold Seal y varios sellos piratas). Cantó su primera Elisabeth de Tannhäuser cinco días antes de la función que aquí se comenta, grabación que recoge su debut como Brünnhilde sobre un escenario operístico. Por fin Traubel comenzaba a ocupar el puesto que por su talento y cualidades vocales le correspondía. Con la marcha de Flagstad del MET en 1941 y la cruel poliomielitis cebándose con Marjorie Lawrence, Traubel se convirtió en la principal soprano wagneriana del teatro newyorkino, puesto que ocupó hasta 1953. A su llegada como Director General del MET en 1950, Rudolf Bing redujo a la mitad las representaciones del repertorio alemán, y Traubel comenzó a prodigarse como cantante profesional en  otros repertorios, como también habían hecho Lauritz Melchior o Ezio Pinza, actuando en comedias musicales y shows de radio y televisión (con Jimmy Durante). La paciencia de Bing se terminó tras una actuación de Traubel en el Night-Club de Chicago Chez Paree en 1953. Bing la acusó de ‘falta de dignidad’ y finalmente, Traubel se despidió del MET el 21 de Marzo de 1953, con una función de Tristan e Isolda.

Traubel fue una mujer inclasificable. Escribió varias novelas policiacas, entre ellas The Metropolitan Opera Murders (1951) y The Ptomaine Canary (1959). Actuó en varias películas, como el musical Deep in my heart (1954) de Stanley Donen (junto a José Ferrer, Merle Oberon, Gene Kelly, la estupenda Cyd Charisse y Ann Miller), fue Miss Helen N. Wellenmellon en la comedia The Ladies’ Man (1961) de Jerry Lewis. Fue copropietaria de un equipo de beisbol (los Browns de San Luis). Con su carácter extrovertido e informal y su risa fácil, no es extraño que hiciera buenas migas con su alter ego masculino: Lauritz Melchior. Falleció de un ataque al corazón en Santa Mónica, California, 28 de Julio de 1972.

Volvamos al 6 de Diciembre de 1941. La voz de Traubel es una de las más bellas que conozco. Por expresarlo de un modo gráfico, yo diría que es un cruce entre Kirsten Flagstad y Elisabeth Grümmer. Es una voz de gran volumen, calidez y luminosidad. Escúchese por ejemplo "Der wilde Jäger, / der wütend mich jagt..." (CD 3, pista 2, 2’39’’). Sus "Hojotojos!" de entrada en el Segundo Acto (CD 2, pista 2, 0’26’’ y 1’43’’) son tan impactantes que arrancan los aplausos del público (¡¡¡???). En la escena del anuncio de la muerte (especialmente la pista 12 del CD 2) la voz de Traubel es sencillamente gloriosa. Cuando está junto a Varnay, ambas nos llevan directamente al Walhall. En "Fern von Siegmund" (CD 3, pista 3, 0’05’’) Varnay nos deslumbra, como su tremendo "Rette mich, Kühne!" (1’30’’). Las réplicas de Traubel son impresionantes ("Lebe, o Weib, / um der Liebe willen!", 1’12’’ y "Fort denn eile, / nach Osten gewandt!", 2’54’’). Entonces, tras un ritardando casi knapertsbuschiano de Leinsdorf, surge el ‘sublime prodigio’, y Varnay entona un "O hehrstes Wunder!" (4’00) para el recuerdo. He perdido la cuenta de las veces que he escuchado esta escena enlos últimos días. En toda la Tercera Escena del Tercer Acto Helen Traubel está sublime, haciendo unos reguladores increibles: "dab den Wälsung du liebtest" (CD 3, pista 6, 4’52’’), "Der diese Liebe..." (5’41’’). Por ponerle a Traubel algunas pegas, un "...ihm innig vertraut" un poco pobre comparado con Varnay (en el Anillo de 1956 con Kna), y algunos momentos aquí y allá en que acusa ligeros fallos de memoria que resuelve à la Antonio Ozores: ...desconcertado...volvíaaass ddú la escagunmenaldea de los menullos...La que en el combate a Wotan le guarda la espalda.... Menudencias.

En resumen, esta grabación, por su sonido (bastante bueno para la época pero obviamente superado) y los cortes, no puede recomendarse como primera opción. Pero este festival canoro, en especial en lo que se refiere a Traubel, Varnay y Melchior en los papeles de más peso, voces de lujo arropadas por la eficiente y nerviosa dirección de Leinsdorf, debe ser conocido por todo aficionado al canto, wagneriano o no. Es un testimonio, felizmente conservado, de una época que de momento parece irrepetible (aquí me encantaría equivocarme). Y son sólo 3.000 pta...

Epílogo

(Wagner in tempore belli). El día 7 de diciembre a las 13:00 horas en Nueva York, una fuerza aeronaval japonesa lanzaba un ataque sorpresa sobre la base naval estadounidense de Pearl Harbour (Hawaii). Al día siguiente, los Estados Unidos de América declaraban la guerra a Japón. Realmente, esta Walkyria es una representación histórica.

 

 

 

(1) Ver datos biográficos en mi artículo de Marzo en Wagnermania.
(2) Versión inglesa: 55 years in five Acts: my life in Opera (Northeastern University Press, Boston 2000)
(3) Así se titula su autobiografía, escrita en 1959.