Número 167. Zaragoza - Noviembre 2014
DISCOS 

CANTANTES WAGNERIANOS LEGENDARIOS DE LOS AÑOS 30 EN TELDEC

Después del merecido descanso estival, aprovechado para desengrasar los oídos con mucho Mozart y Beethoven, volvemos a la carga.  Para comenzar el nuevo curso de Wagnermanía, proponemos algo "ligerito", para ir entrando poco a poco en materia más pesada, de la que ya hay en abundancia en nuestros almacenes.

Helge Roswaenge

Por primera vez traemos a esta sección de Discos de Wagnermanía no una obra completa, sino un álbum con fragmentos cantados. Se trata de un estuche con dos CD's del sello Teldec (= Telefunken + Decca), dentro de la excelente colección de grabaciones históricas Telekunken Legacy, titulado Legendary Wagner singers of the 30's. La colección, en la que ya han aparecido compactos dedicados a Willem Mengelberg, Clemens Krauss, Erich Kleiber, Helge Roswaenge y Hilde Konetzni, Peter Anders, etc., añade a sus recuperaciones del rico catálogo del sello Telefunken un álbum de dos CD's con grabaciones wagnerianas del período 1929-39.

La presentación es atractiva, en carpeta de cartón duro, con profusión de fotografías y los CD's alojados en carpetas interiores. Se dan datos de interés para el coleccionista, como fecha exacta de la grabación (¡incluso día y mes!) y número de las matrices, algo que debería figurar en toda edición seria (1). Interesantes las extensas notas de Jürgen Kerstin, que en lo esencial recuerdan (2) a las muy sucintas de Clemens Höslinger para el imprescindible álbum Richard Wagner on record de Lebendige Vergangenheit (ref. 89404). En lo que concierne a la presentación, en el lado negativo habría que señalar cierta inconsistencia en la ubicación de los fragmentos dentro de las obras a las que pertenecen: a veces se indica Acto y Escena, a veces sólo el Acto, en el Sigfrido, la canción de la fragua se ubica erróneamente en la Escena 2 del Primer Acto; en los fragmentos de Sigfrido, algún dato sobre la duración del corte es incorrecto; los discos entran a presión en sus alojamientos; en las notas de Kerstin no hay mención alguna a las hermanas Konetzni, que cantan dos fragmentos de la selección.

Las hermanas Konetzni

Vayamos al contenido de los discos. De las diez obras del Wagner escénico que se mantienen en el repertorio, excepto El holandés errante y Parsifal todas las demás están representadas. El primer disco (75’49’’) contiene fragmentos de Tannhäuser, Lohengrin, Tristán e Isolda y Los maestros cantores de Nüremberg. El segundo (61’52’’) está  íntegramente dedicado a la Tetralogía. El procesado es magnífico, y aunque hay diferencias de sonido entre unos registros y otros, todo se oye bien, y en algunos casos, muy bien.

La soprano vienesa Hilde Konetzni (1905-1980) abre la selección con el aria de Elisabeth "Dich teure Halle", de la Primera Escena del Segundo Acto de Tannhäuser, en una toma de 1937 de muy buen sonido. La menor de las Konetzni poseía una voz grande, tersa, más bella que la de su hermana. Aquí pasa sin problemas sobre la conocida página, incluyendo un comprometido Si4 en el último verso, acompañada por un animado Hans Schmidt-Isserstedt al frente de la Orquesta de la Ópera Alemana de Berlín.

El bajo-barítono Rudolf Bockelmann (1892-1958), cuya voz recuerda algo a la de Gustav Neidlinger, aparece en tres registros del 3 de Febrero de 1933, con la Orquesta de la Ópera Alemana de Berlín dirigida Franz Alfred Schmidt. Como Wolfram von Eschenbach, desgrana un "Blick ich umher" (Acto Segundo, Escena Tercera, comienzo del torneo de canto) con gran lirismo y depurado estilo liederístico. La voz de Bockelmann, oscura, noble, sin problemas en el registro agudo, y su impecable línea de canto, eran cualidades ideales para Sachs, lo que queda demostrado con un magistral monólogo del saúco "Was duftet doch der Flieder" (Acto Segundo, Escena Tercera). Otro de los grandes papeles de Bockelmann fue, obviamente, Wotan. Aquí tenemos una breve muestra de su poderoso Wotan en "Abendlich strahl der Sonne Auge", de la Cuarta Escena de El oro del Rin.

Rudolf Bockelmann

Del barítono alemán Herbert Janssen (1892-1965), el "divino Janssen" se nos ofrecen dos espléndidos registros de 1929, con la Filarmónica de Berlín dirigida por Selmar Meyrowitz. En ambos podemos disfrutar de su extraordinario Wolfram von Eschenbach, posiblemente el mejor de la discografía (3). En "Wohl wubßt ich hier sie in Gebet zu finden" (Acto Tercero, Escena Primera), Janssen realiza una exhibición canora, con imponentes reguladores ("Nacht"), perfección en los adornos ("O heil'ger Liebe"), con graves (Sib) sonoros y bien apoyados. El canto a la estrella "O, du mein holder Abendstern" (Acto Tercero, Escena Segunda) es una joya entre joyas. Voz bellísima, canto expresivo, fraseo y dicción impecables. Atención al fabuloso "zu werden" final, desvaneciendo la voz, que se apaga poco a poco.

La vienesa Maria Reining (1903-1991), gran Mariscala en el Rosenkavalier straussiano, canta el sueño de Elsa "Einsam in trüben Tagen" (Acto Primero, Escena Segunda) y "Euch Lüften, die mein Klagen" (Acto Segundo, Escena Segunda) de Lohengrin, grabados ambos en 1939, con el Coro Masculino y la Orquesta de la Ópera Alemana de Berlín a las órdenes de Walter Lutze. Su voz cálida, acariciante, con un punto de fragilidad, resulta muy apropiada para Elsa. En "Einsam in trüben Tagen", Reining matiza perfectamente, pasando del aire extático y de ensoñación inicial a la esperanza de la última estrofa.

Maria Reining

Aquí se ponen de manifiesto los problemas y las arbitrariedades que surgen al aislar algunos fragmentos para llevarlos al disco. En el sueño de Elsa el coro masculino canta su frase después de la primera estrofa de Elsa (no así el Rey Enrique), pero a continuación la Reining canta las dos estrofas restantes, sin que vuelva a intervenir el coro (ni el Rey o Telramund).

En "Euch Lüften, die mein Klagen", Reining canta seguidas las estrofas seguidas, omitiéndose las intervenciones de Ortrud y Telramund.

El tenor danés Helge Roswaenge (1897-1972) era poseedor de una voz bella, lírica, timbrada, con cierto parecido en la emisión a Richard Tauber. Su "Am stillen Herd" (Acto Primero, Escena Tercera de Los maestros cantores de Nüremberg) de 1932 es excelente, lleno de efusión romántica, expresivo y al mismo tiempo técnicamente irreprochable.

Hans Reinmar

El barítono vienés Hans Reinmar (1895-1961) no es quizá muy conocido entre los wagnerianos (4). Hoy los teatros se lo rifarían para cualquier wagner, pero en su época había cantantes de más peso para Wotan o Sachs. En el video Great conductors of the Third Reich: Art in the service of evil (Bel Canto Society) puede vérsele unos breves instantes durante la arenga final de Sachs en Bayreuth 1943. Esta información la rescato de la memoria (y espero no equivocarme), pues la cinta me la confiscaron hace por lo menos dos años y desde entonces mi video llora desconsolado. Tenemos aquí dos raras muestras de su fino Sachs, grabadas en 1934, ambas de la Quinta y última Escena del Tercer Acto: "Euch macht ihr's leicht" y "Verachtet mir die Meister nicht", con Wilhelm Franz Reuß al frente de la Filarmónica de Berlín. La voz es muy lírica, aterciopelada. El fraseo es limpio, la dicción clara. Reinmar canta con mucho sentimiento, y sólo cabe reprocharle algunos apuros en la zona alta. Los créditos del disco no nos dicen cúal es el Coro que canta el "Wach auf!", con una sección femenina bastante gallinácea. En los Adioses de Wotan de 1933, de muy buen sonido, podemos apreciar el lírico y expresivo Wotan de Reinmar, de legato admirable. Dirige la Filarmónica de Berlín un inspirado Leo Borchard.

Gertrud Bindernagel

Tan sólo 11 registros discográficos dejó la soprano dramática alemana Gertrud Bindernagel (1894-1932), antes de ser asesinada por su celoso marido. Voz enorme, brillante, de gran belleza, con mucho cuerpo, agudos timbrados,  aunque de emisión algo inestable. En esta selección se ofrece el más conocido, un veloz Liebestod (¡4’40’’!) de 1932, muy bien dirigida por Selmar Meyrowitz.

Uno de los puntos de mayor interés del álbum lo constituyen los fragmentos de Lohengrin, Walkyria y Sigfrido registrados en Bayreuth en 1936, con dirección de Heinz Tietjen y un plantel vocal de primerísimo rango: Franz Völker (tenor, 1899-1965), Maria Müller (soprano, 1889-1958), Josef von Manowarda (bajo, 1890-1942), Margarette Klose (contralto, 1902-1968), Jaro Prohaska (barítono, 1891-1965), Max Lorenz (tenor 1901-1975) y Erich Zimmermann (tenor). En este álbum se nos ofrecen algo más de 22 minutos del Lohengrin, 14 menos que los que había en el compacto de la anterior serie histórica de Teldec (9031-76442-2).

En "Mein Herr und Gott" (Acto Primero, Escena Tercera de Lohengrin) destaca el imponente Rey Enrique de von Manowarda, de voz noble, poderosa y con unos graves de impresión (Fa1 en "klar erweist"). Extraordinarios los coros de Bayreuth, muy bien recogidos pese a la fecha de grabación. En los dos fragmentos restantes, el dúo de Elsa y Lohengrin "Das süße Lied verhalt" (Acto Tercero, Escena Segunda) y la narración de Lohengrin "In fernem Land" (Acto Tercero, Escena Tercera), la dulce Maria Müller es una Elsa insuperable, aquí en uno de sus mejores registros, y Völker se muestra como Lohengrin ideal, con una voz bellísima, viril, timbrada. En esta producción bayreuthiana de 1936 (5) se recuperó la segunda parte del racconto, que Wagner decidió suprimir (en total son 56 compases), decisión que comunicó a Franz Liszt de cara al estreno en Weimar en 1850. En el pasaje eliminado Lohengrin cuenta cómo llegó noticia a Monsalvat de los problemas de Elsa y cómo la Hermandad del Grial decide enviar a Lohengrin en su ayuda. Es conocida la anécdota de unos sorprendidos Hitler (en Bayreuth) y Thomas Mann (atento a la retransmisión radiofónica) al escuchar por primera vez la narración completa.

Maria Müller y Franz Völker

Puede sorprender (hoy ya no tanto) una pareja de welsungos tan lírica como la formada por Völker y Müller. Todo el fragmento de Walkyria, desde el "Winterstürme" hasta el final del Primer Acto es magnífico. Völker es una delicia, musical, con una espléndida línea de canto, una dicción precisa y un adecuado balance entre lirismo y heroísmo. A veces parece un poco contenido, tímido, sin soltar del todo la voz. La Müller compone una Sieglinde apasionada. La dirección de Tietjen es un tanto rutinaria.

Max Lorenz

Max Lorenz es un Sigfrido arrollador en la canción de la fragua "Nothung, Nothung, neidliches Schwert" y en la canción de la forja "Schmiede, mein Hammer, ein hartes Schwert" (Acto Primero, Escena Tercera). La voz, enorme, suena juvenil, y dos características de su estilo que a mi no me gustan, la afinación imprecisa y la tendencia al canto enfático, exaltado, no asoman en estas grabaciones. En la canción de la forja se omiten los martillazos, pero Erich Zimmermann canta las breves frases de Mime. En "Daß der mein Vater nicht ist" (Acto Segundo, Escena Segunda) tenemos a un Lorenz sensible, expresivo, y con abundantes recursos técnicos, que coloca con sumo gusto algunos falsetes ("ihr hell schimmernde Augen" o "warum aber starb sie da") y hace un fabuloso regulardor en "meine Mutter sehen!". Es interesante comparar el Sigfrido de Lorenz con el del poco conocido Willy Störring (1896-1979), de voz potente, fácil en el agudo, buen fraseo y afinación más precisa que aquel.

Cierra el álbum una veloz "mini-inmolación" de Brunilda (sólo hasta "Ruhe, ruhe, du Gott!") grabada en 1933 por una convincente Anny Konetzni (1902-1968), de voz voluminosa, metal bruñido, buenos graves, ¡y no grita como Luana DeVol u otras Brunildes recientes! Franz Alfred Schmidt dirige a la Filarmónica de Berlín.

Estamos ante una recomendable selección, de muy alto nivel vocal (¿llegaré a escuchar en vivo algo semejante en este repertorio?), bien presentada. Algunos registros son ya conocidos por los buenos aficionados a las grabaciones históricas, dispersos en discos monográficos del sello Preiser o Lebendige Vergangenheit. Las tomas de Bayreuth 1936 ya fueron editadas por Teldec, pero aquel disco es hoy de difícil localización. Es una buena oportunidad de comparar con lo escuchado hace poco del Festival de Bayreuth y sacar algunas conclusiones. Y a precio medio... yo no lo dudaría.

 

(1) Antes sólo los sellos serios, los que hacían sus propias restauraciones de grabaciones históricas (Pearl, Biddulph, Preiser, etc. o los grandes, propietarios de las grabaciones, como EMI, DG...) incluían esos datos. Ahora hasta los piratas no se limitan a copiar CD’s sin gastarse un duro, sino que copian también los datos de las grabaciones de los sellos serios y los incluyen en sus "cutreediciones" para darse un aura de credibilidad.
(2) Las referencias al ensayo de Wagner de 1872 "Über Schauspieler und Sänger" (Sobre actores y cantantes) y a la admiración de Wagner por el belcanto italiano.
(3) Hay que disfrutarlo aquí o en la selección de selección de 147 minutos de Tannhäuser que grabó en Bayreuth en 1930, con dirección de Karl Elmendorff, antes que en grabaciones tardías del MET de los años 40.
(4) Reinmar es un imponente Amfortas en la grabación (imprescindible) del Tercer Acto de Parsifal de 31 de Marzo de 1942 dirigido por Hans Knappertsbusch (Preiser, Music&Arts).
(5) Las grabaciones no se realizaron en vivo, pero la narración de Lohengrin se grabó asimismo completa, recuperando el corte prescrito por Wagner.