Número 194 - Zaragoza - Febrero 2017
DISCOS 

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (Y III)

EL OCASO DE LOS DIOSES

Prólogo

Después de un breve (1’48’’) Preludio (CD 11, pista 1) con resonancias de El Oro del Rin, en el que se oyen los motivos de la Naturaleza Primordial, el Rin, Erda (en las cuerdas), el Anuncio de la muerte (1’10’’) en metales y un motivo que simboliza el tejer de las Nornas en cuerdas con sordina (1’15’’) entramos en la escena de las Nornas.

Abre la escena la Tercera Norna, Rita Gorr, con su característico trémolo: “Loges Heer / lodert feurig um den Fels./ Noch ist’s Nacht./ Was spinnen und singen wir nicht?” (pista 2, 0’18’’). La Gorr se muestra insegura por arriba. El Sib4 (la nota más alta de su papel) de “den wirft der Gott / in der Weltesche / zu Hauf geschichtete Scheite.” (pista 4, 4’59’’) es muy corto y apurado, prácticamente un grito. Con Jean Madeira y Kna, la narración de la Primera Norna, “So gut uns schlimm es geh” (pista 2, 1’06’’), es muy emocionante. Madeira tiene graves, agudos, sentido del drama, presencia. Ursula Boese (contralto) es una Segunda Norna de voz bella, con cuerpo y graves bien apoyados, como puede apreciarse en el salto de octava (Re4-Re3) sobre “Wotan” en “Durch des Speeres Zauber / zähmte ihn Wotan.

 

Las Nornas tejen el destino del mundo. Escena Primera del Primer Acto
 

El interludio orquestal (pista 6) conocido como Amanecer (Tagesgrauen) recibe una lectura muy animada (3’05’’), de gran efusividad, con fraseo sentido y elegante de las cuerdas y metales poderosos al final. Como comparación, a Böhm le lleva 2’53’’, y a Karajan 3’26’’ (1). Comienza bastante sosegado pero sin resultar lento (Sehr ruhig ohne zu schleppen). Préstese atención al pasaje que va desde la entrada de los violines en 2’01’’ hasta el final del Preludio, con esos cellos doblando a los violines segundos (2’15’’), con indicación de “expresivo” (ausdrucksvoll) o el piu crescendo (2’27’’) coincidiendo con la salida del sol (Sonnenaufgang—Voller Tag) y la contundente entrada de los metales en 2’44’’ hasta desembocar suavemente en el duetto Brünnhilde-Siegfried “Zu neue Taten” (pista 7).

Varnay está aquí fresca, pletórica de voz, y es acompañada por un Kna atentísimo, que sigue toda las indicaciones de la partitura. A partir de la entrada de violines, violas y cellos en piu crescendo (pista 8, 1’02’’) el fraseo de las cuerdas es arrebatador. Préstese atención a la frase de Brünnhilde “gedenk der Liebe, / der wir leben: / Brünnhilde brennt dann ewig / heilig (>) dir (p) in der Brust”, con ese luminoso Sol4 sobre la sílaba “le” en “leben” y el precioso regulador sobre “heilig”, en el que la orquesta parece detenerse, seguido de un molto crescendo (Brünnhilde abraza a Siegfried). Como cierre, Varnay coloca un rotundo y potente Do5 sobre el tercer “Heil!” (pista 10, 2’53’’), doblado por el Lab3 de Windgassaen.

Primer Acto

Ya desde su primera intervención “Nun hör, Hagen” (pista 12) está claro que este Gunther (Otto Wiener) no es comparable al gran Hermann Uhde de los dos años anteriores. La voz de Wiener no es grata, el canto es menos elegante y dramáticamente es inferior. En cambio Hagen tiene en Josef Greindl, aquí en gran forma, un intérprete ideal. Voz rocosa, oscura, de gran volumen, unida a unas grandes dotes de actor. Nótese en su frase “Siegmund und Sieglinde / zeugten den ächtesten Sohn” (pista 13, 1’30’’), como dice con cierta sorna las palabras “äch(Mi2-Re2)tes(Si1)ten(Sol1) Sohn (Fa1)” ese Fa1 sobre “Sohn” bien apoyado y con volumen.

Elisabeth Grümmer es una deliciosa Gutrune, con su voz bellísima, cristalina y un aire de candidez, de inocencia. Préstese atención al pasaje que va de 0’38’’ a 1’45’’ en la pista 14, que por la atmósfera camerística, el comportamiento de Gutrune y Hagen y la música misma tanto recuerda a los encuentros Eva-Sachs en  Meistersinger, desde el acercamiento de Gutrune a Hagen, “Du Spötter, böser Hagen”, insinuante (sobre la frase se oye el motivo de la seducción) a esas violas (0’50’’, 0’56’’, 1’14’’, 1’20’’) que añaden un  toque pícaro a la escena.

En esta Primera Escena cabe también destacar la intervención de Hagen “Ein gemächlicher Schlag / wie von mübßiger Hand…” (pista 15, de 1’56’’ a 2’37’’), con un poderoso crescendo marca de la casa (empieza en 2’15’’) y un imponente Greindl, dominador de todos los recursos vocales y dramáticos (“Siegfried ist es, / sicher kein Andrer!”, 2’27’’).

El comienzo de la Segunda Escena (pista 15, 3’21’’) no puede ser más impactante, con un “Heil! Heil Siegfried, teurer Held!” más amenazador que nunca y el motivo de la maldición sonando poderosamente en la orquesta. Como detalle curioso, nótese como, después de oírse el tema de la maldición, las trompas 1 y 2 enuncian el tema de la seducción (3’42’’), repetido por el oboe.

Wiener exhibe de nuevo su aspereza y feo color de voz en el saludo a Siegfried “Begrüße froh, o Held” (CD 12, pista 2, 0’16’’). Windgassen está magistral en esta escena. En “einzig erbt ich / den eig’nem Leib” (1’22’’), enfatiza las palabras “den  eig’nem”, un recurso muy característico suyo: “únicamente heredé el propio cuerpo”. Vuelve a emplear este recurso cuando se ofrece a Gutrune: “trügst du wie er mir Übermut, / böt ich mich dir zur Bund?” (pista 4, 0’10’’). En los seis versos que comienzan con ”Ha, schönstes Weib!” (pista 3, 2’25’’), acompañados por una música con resonancias parsifalianas (Acto II), Windgassen se muestra efusivo y ardiente, estalla literalmente en deseo hacia Gutrune tras beber el filtro. Durante el juramento de hermandad de sangre con Gunther, Windgassen realiza una auténtica exhibición: “in Strahlen (La3) ström’ es dahin” (pista 5, 1’17’’); “So (Sol3)—trink ich dir Treu!” (pista 5, 1’53’’).

Greindl está inmenso en la guardia nocturna (“Hier sitz ich zur Wacht”, pista 7), sin apenas vibrato o nasalidades, y con un timbre cavernoso que le confiere un carácter inquietante muy apropiado. En la frase “mir aber bringt er der Ring!” (pista 7, 2’18’’) sube con facilidad al Re# 3. En “des Niblungen Sohn” (3’32’’) mantiene 8 segundos el Sib 2 sobre “Nib”, para saltar de octava en las sílabas restantes, con tres Sib 1 sobre “__lun-gen  Sohn!” bien apoyados.

Sigue un interludio orquestal de tintes sombríos (planes de Hagen), que enlaza con la Tercera Escena. Después de las sombras, el clarinete exponen un alegre motivo, el de la nueva Brünnhilde como mujer mortal (pista 8, 3’02’’). En 3’24’’ se superpone en trompas el tema de la maldición (y las toses del público). Suavemente pasamos de los pensamientos de Hagen a los de Brünnhilde. El tema de Brünnhilde reaparece en violines (4’53’’) con indicación de “muy expresivo” (sehr Ausdrucksvoll). En 5’31’’ se oye un tema familiar, que aparece en la última escena de Sigfrido y en el Idilio de Sigfrido, tema que Deryck Cooke denomina el amado inmortal, al que pronto se unen el del filtro (5’36’’) y el de las Walkyrias (¡se aproxima Waltraute!).

Préstese atención a la dicción impecable y al sentido dramático de Varnay (anhela el perdón de Wotan) en la intervención de Brünnhilde “So wagtest du, Brünnhild’ zulieb” (pista 9, 2’08’’). Atención a la extraordinaria frase “So zur Seligsten / schuf mich die Strafe: / der Herrlichste Held / gewann mich zum Weib!” (pista 9, 3’59’’), con un radiante Fa# 4 sobre la sílaba “Se” en ”Seligsten” (con regulador < incluído), ese adorno  sobre “Herr”, un cuatrillo de fusas perfectamente articulado, y las violas sobre “Strafe”. Al final de esta intervención (4’56’’) la orquesta estalla de júbilo.

Jean Madeira es una inolvidable Waltraute, de gran aliento trágico. Con el acompañamiento de Kna, ambos elevan la narración de Waltraute “Höre mit Sinn, was ich dir sage!” (pista 10) a lo extraordinario. Desde 6’13’’ en esta pista hasta hacen irrupción unos extraños ruidos (¿cosa del procesado?), que resultan especialmente molestos cuando se escucha con auriculares, ruidos que van en aumento hasta el fin de la narración, y que duran , con mayor o menos intensidad, hasta el comienzo de la pista 12.

Durante el encuentro en la roca con Siegfried-Gunther, Varnay da todo un recital canoro y dramático. Expresa alegría desbordante (“Siegfried! Siegfried zurück!”, pista 12, 1’55’’), espanto (”Verrat!”, 2’37’’), asombro (“Wer drang zu mir?”, 2’49’’), desesperación (“Wotan! Ergrimmter, / grausamer Gott!”, pista 13, 2’03’’), colérica (“Zu Hohn und Jammer / jagst (La4) du (La3) mich (Sol#3) hin (Do#3)!”, 2’32’’), desafiante (“nie (Fa#4) raubst (Si4) du (Si3) ihn (Sol#3) mir (Mi#3)!”, 4’28’’). Tan sólo le queda algo deslucido, quizá por el esfuerzo desarrollado en esta escena, el grito que tiene que dar (2) cuando Siegfried-Gunther le arranca del dedo el Anillo (pista 14, 0’49’’), que resulta corto y ahogado. Para finalizar este Acto, reseñar una monumental pifia del clarinete bajo (2’04’’).

Segundo Acto

Después de un breve y sombrío preludio (CD 13, pista 1), que pone música a las reflexiones de Hagen y Alberich acerca del problema que les obsesiona (3), comienza la Primera Escena, la visita de Alberich a Hagen, que continúa su guardia nocturna, como le dejamos al final de la Segunda Escena del Primer Acto. Hay que destacar de nuevo a un imponente Greindl, Hagen negro, amenazante. Las frases “Gab mir die Mutter Mut (Lab 1), / nicht (Solb 2) mag (Lab 1) ich dir doch dan(Dob 3)ken..." (pista 2, 1’23’’) y en “haß’ (Lab 1) ich (Lab 2) die (Sib 2) Fro(Dob 3)hen(Fa 1)” (2’02’’) ponen a prueba  su registro grave, y Greindl sale airoso de la prueba, aunque el Fa1 es casi inaudible. Frans Anderson (Alberich) se mantiene en su línea, simplemente solvente. Durante sus intervenciones puede apreciarse la voz del apuntador, si se escucha con atención.

Nada que destacar en la breve (apenas 6’24’’) Segunda Escena (pistas 3 y 4), salvo la maravillosa voz de Grúmmer. Comienza la Tercera Escena con la llamada de Hagen a los Guibichungos  (pista 4, 5’09’’) con su cuerno y luego con la voz, con esos rotundos y terroríficos “Hoiho! Hoihohoho!” (pista 5), que en la voz de Greindl suenan inquietantes. Nótese, justo después de “Scharf zum Streit!” (0’50’’), el crescendo, las disonancias (0’59’’, 1’07’’, 1’19’’, 1’23’’, 1’24’’, 1’27’’) y el retumbar de pisadas apresuradas sobre el escenario (1’05’’) que señala la entrada de los Guibichungos. En 1’32’’ hace su entrada el maravilloso coro de Bayreuth, que tiene una actuación sobresaliente. Esta escena es siempre tremenda con Kna; aquí parece que el sonido está comprimido, como si los técnicos de grabación hubieran disminuido el volumen para evitar saturaciones.

Josef Greindl como Hagen en el Segundo Acto

No podemos insistir lo suficiente en la grandeza de Greindl, que en 1958 tuvo uno de sus mejores años en Bayreuth. Escúchese la magnífica frase “Der Wurmtöter / wehrte der Not: / Sieg(Mi 3)fried(Do 3) der Held / der schuf ihm Heil(Do 2)!” (pista 6, 1’14’’), esos graves en “Starke Stiere / soll ihr schlach(Sib 2)ten (Sib 1); / am Weihstein fliesse / Wotan(Sol 1) ihr Blut!” (1’42’’) o ese adorno burlón en “daß gute Ehe sie gebe!” (2’39’’). Nótese el estallido (ff) de la orquesta y el coro masculino después de la frase de Hagen “daß gute Ehe sie geben!” (4’02’’),  parodia de la misma, dicha en 2’39’’. Toda esta escena rebosa vitalidad, virilidad y naturalidad. Atención al clímax que sigue a la frase de Hagen “traf(Dob 3) sie ein Leid(Mib 3), / rasch seid zur Ra(Fa 3)che(Fa 2)!” (6’29’’) que desemboca en la Cuarta Escena.

Otto Wiener hace lo que puede con su voz áspera y poco grata en “Brünnhild, die hehrste Frau” (pista 7, 1’19’’) y “Gegrüßt sei, teurer Held” (3’04’’). No es que cante mal, pero es difícil acostumbrarse a su timbre rasposo.

En esta escena vuelve a sobresalir una soberbia Varnay, que despliega todos sus recursos dramáticos. Después de “…wie Gunther du” de Siegfried (pista 8, 0’31’’), entran las cuerdas (Schnell) en forte y luego Brünnhilde, “terriblemente violenta” (furchtbar heftig) “Ich…? Gunther…? Du lügst!”. La voz parece desvanecerse en “Mir schwindet das Licht” (0’50’’). Se arranca con rabia en “Ha!(Reb 4) Die(La 4)ser war es, / der mir den Ring entriß: / Sieg(Mi 4)fried(Fa# 3), der trugvolle Dieb(Sol 4)!” (pista 9, 1’25’’) al ver el Anillo en el dedo de Siegfried. Los Lab 4  de “Heil’(Lab 3)ge(Lab 4) Göt(Lab 4)ter, / himmlische Lenker!” (pista 10) son luminosos. La frase “nicht ihm, / dem(Sib 4) Man(Solb 4)ne dort / bin(Sol 4) ich vermählt!” (2’29’’) es de un tremendo poderío.

Windgassen está espléndido en el juramento “Helle Wehr, heilige Waffe!” (pista 12), enfatizando de esa manera tan suya las frases “schneide du mich” (0’39’’) y “treffe du mich” (0’49’’). Nótese la negrura de la orquesta, con esos ominosos trombones, que retumban poderosos y aterradores. No le anda a la zaga una Varnay sin fisuras, que ataca las notas altas con brillantez y garra: “schwur Mein(Sib 4)eid(Sib 3) jetzt dieser Mann!” (2’17’’). La intervención de Siegfried que cierra la escena, “Gunther! Wehr deinem Weibe / das schamlos Schande dir lügt” (pista 13, 0’10’’) es modélica, en particular el pasaje de 1’49’’ a 2’43’’, con un fraseo elegante y notas altas bien colocadas y potentes: “Folgt mir zum Mahl(Sol 3)!” (1’49’’); “…heiter vor Allem, / sollt ihr heu(La 3)te mich sehn. / Wenn(Sol 3) die Minne freut, / meinem frohen Mu(Sol 3)te(Do 4)…” (2’14’’).

"¡Por la punta de la lanza pronuncio el juramento!" Escena Segunda del Segundo Acto

Préstese atención a la peculiar pronunciación de Varnay al comienzo de la Quinta Escena. En la frase “Welches Zaubers Rat / regte dies auf?” (pista 14, 0’30’’) dice “Zaubrres”; más adelante (1’05’’), “Rätsel” lo pronuncia “Ritsel”. Hay contención y expresividad concentrada en el lamento “Ach, Jammer(<)! Jammer(>)!” (1’11’’). Soberbias las frases de Brünnhilde “Gut(Sol4)rune heißt der Zau(Mib 4)ber, / der den Gatten mir entzückt! / Angst(Lab 4) tref(Fab 4)fe(Re 4) sie(Sib 3)!” (pista 16, 5’37’’), con esos adornos y un regulador (<) sobre “Zauber”. En todo este final de Acto Wiener se supera a sí mismo, y aunque es un Gunther más Mime que noble Guibichungo, consigue estar a la altura. Junto con Varnay y Greindl en plenitud y Kna en el foso, este final resulta difícil de igualar en intensidad.

Tercer Acto

Después de la tensión del tremendo Segundo Acto, el Tercero se abre con un amable “idilio campestre” (CD 13, pista 18), comenzando con la llamada del cuerno de Siegfried, respondido por los cuernos de los Guibichungos. Se oye los motivos asociados al Rin (0’47’’) y la canción de las Hijas del Rin (1’11’’), tocados un poco chapuceramente (hay pifias varias en las trompas).

El solvente trío de Ondinas y Windgassen componen una espléndida escena del Rin, más importante de lo que parece (4). En esta Primera Escena, contrasta la tristeza del canto de las Hijas del Rin, “Frau Sonne / sendet lichte Strahlen” (pista 19) con el de la Primera Escena de El Oro del Rin, antes de que Alberich robase el Oro.

La Segunda Escena comienza con un imponente Windgassen, que resuelve el peliagudo salto de octava “Hoi(Sol 3)he(Do 3)!” (pista 4, 0’56’’) y “Hoi(Sol 3)ho(Do 3)!” Hoi(Do 4)he(Fa# 3)!” (1’03’’). En esta escena hay una serie de detalles que,aunque no en la partitura, son muy eficaces dramáticamente. Cuando Siegfried cuenta que, de haber sabido cómo, habría atrapado tres pájaros de agua salvajes (5) ríen los Guibichungos (pista 4, 3’47’’). Poco después vuelven a reír, esta vez a carcajadas (3’59’’), cuando Siegfried relata que las Hijas del Rin le anunciaron que “hoy mismo caería muerto”. Más adelante, después de la frase “Was nicht er geschmiedet, / schmeckte doch Mime!” (pista 6, 3’55’’), Hagen añade unas risas rítmicas sobre las notas de cellos y contrabajos.

Windgassen reserva fuelle para cantar extraordinariamente la última parte de la narración de Siegfried, “In Leid zu dem Wipfel” (pista 7). Delicado, usando la media voz cuando imita al pájaro del Bosque (de 0’27’’ a 1’00’’), heroico cuando relata su llegada a la Roca de Brünnhilde (de 1’04’’ a 1’32’’), soñador cuando recuerda el descubrimiento de Brünnhilde (1’40’’ a 3’00’’).  Es increíble que aún tenga fiato para cantar frases de amplio aliento como “schlafend ein wonniges Weib” (1’40’’) o “oh! Wie mich brünstig da umschlang / der schönnen Brünnhilde Arm!” (2’33’). El grito que profiere Siegfried al ser golpeado por la lanza de Hagen (3’21’’) es de lo más realista.

Atención a la gradación dinámica en los crescendi de Kna durante la última intervención de Siegfried, “Brünnhilde! Heilige Braut!” (pista 8): p < mf dim. (0’09’’); p cres. mf dim. (0’42’’); p. cres. f dim.(1’22’’); p cres. piu fff dim. (2’31’’). Windgassen está magnífico aquí, seguro en la emisión pero con un cierto aire desvalido, que refleja perfectamente el abandono de las fuerzas antes de la muerte.

Le he oído a Kna mejores Trauermarsch. Aquí se nota cómo la va “trabajando”, como se va haciendo el sonido. A veces parece que las entradas (dosillos de semicorcheas) de timbal, trombones y trompeta baja en ff y diminuendo hasta pp se adelantan un poco, entrando antes de finalizar los tresillos de semicorcheas de la cuerda grave (6).

Gutrune sobre el cadáver de Siegfried. Detrás, Gunther. Escena Tercera del Tercer Acto

La Tercera Escena comienza con los violines con sordina tocando el motivo de Gutrune, con tintes melancólicos (pista 10), en respuesta al mismo tema en clarinete (pista 9, 6’05’’). La mala uva de Hagen deja aquí de ser sutil (pista 11, 0’26’’): “Auf, Gutrun! Begrüße Siegfried! / Der starke Held, / er kehret heim.” (¡Levanta, Gutrune, y saluda a Siegfried! El fuerte héroe regresa al hogar.) Grümmer era una cantante exquisita. Hasta el grito de Gutrune al ver el cadáver de Siegfried (pista 11’27’’) le queda elegante. Escúchese su voz aflautada, de terciopelo, en “O Hilfe! Hilfe! / Wehe! Wehe! / Sie haben Sieg(La 4)fried(Re 4) er(Mib 4)schla(Dob 5)gen(Dob 4)!” (2’42’’).

En “Schweigt eures Jammers” (pista 13), el fraseo de Varnay es algo alambicado, especialmente en la última frase “doch nicht erklang mir / würdige Klage, / des höch(Mib 4)sten(Re 4) Hel(Fa 4)den(Mi 4) wert(Sol 4).” (0’50’’). La escena de la inmolación (pistas 14 a 16) es un prodigio, con un inspiradísimo Kna y la inalcanzable ejerciendo de tal, mucho más segura en el registro agudo que el año anterior. Préstese atención a la frase “des hehrsten Helden verzehrt”  (pista 14, 1’00’), en particular al modo perfecto en que Varnay desciende del La 4 al Fa# 3 sobre “hehr”, haciendo sonar todas las notas (cinco). Los graves son rotundos, perfectamente apoyados, como en “der Reinste war er, der(Fa 3) mich(Mi 3) ver(Re 3)riet(Do 3)!” (3’06’’) o en ese espectacular “...kein(Si 2) An(Re 3)drer(Do 3)!” (4’04’’). Aunque Flagstad no tiene rival en el “Ru(Fa 3)he(Mib 3), ru(Lab 3)he(Solb 3), du(Re 3) Gott(Reb 3)!” (8’03’’), Varnay no es aquí menos imponente, si además tenemos en cuenta el tempo de Kna, con un rallentando en el segundo “ruhe” y ritenuto  en “du Gott”. La excelente toma permite apreciar muchos detalles en la orquesta, y lo que se oye por ejemplo en toda la pista 16 contradice algunas habladurías acerca de un Kna “borroso” y de trazo grueso. El único pero que puede ponerse a este excelso final es la saturación de los metales en algunos pasajes, debido a la proximidad de los micrófonos (desde 3’49’’ en pista 16, y especialmente grave en 4’05’’ y 5’02’’), que ya lastraba la vieja edición Arkadia. De todos modos  la cosa no pasa de 75 segundos.

Balance (breve) final

Creo que es mi deber decepcionar a quienes esperan encontrar aquí una recomendación precisa y directa sobre “cual es el Anillo de Kna que hay que comprarse”. Y es que carezco de una respuesta que no sea: “todos”. Éste que vengo comentando desde Diciembre (??!!!!), en tres entregas, es extraordinario, pero no es perfecto. Yo no podría pasar sin el Oro del Rin de 1957 (especialmente por la Primera Escena), La Walkyria de 1958 (o el Segundo Acto de 1957 e indiscutiblemente el Tercero de 1956), el Sigfrido de 1956. En el Ocaso no lo tengo tan claro: ¿56 ó 58? ¡Menudo lío! Una cosa sí la tengo clara: uno de los tres es el mejor Anillo en disco (espero no se me pida ponerlos por orden). Kna y los repartos con los que contó en el Nuevo Bayreuth no tienen rival.

Notas

(1) Grabaciones comerciales de El Anillo del Nibelungo, en Philips y DG, respectivamente.
(2) “Brünnhilde grita, desesperada”, pone la partitura. Varnay adoptaba un tono sumiso, de capitulación, en ese grito.
(3) Se oyen el motivo de la Aniquilación, el e Hagen y una modificación del de la Servidumbre de los Nibelungos.
(4) Hay una simetría que llama la atención: Siegfried es un “anti-Alberich”; que cedería el Anillo por Amor, pero nunca ante las amenazas: “für der Minne Gunst / miß’ ich ihn gern” (pista 3, 1’03’’).
(5) En alusión a su encuentro con las Hijas del Rin, en la escena anterior.
(6) Para escuchar todas las notas de estos tresillos hay que irse a Furtwängler.