Número 168. Zaragoza - Diciembre 2014
INTERPRETES 

"AND GENTLEMEN": VOCES MASCULINAS WAGNERIANAS ACTUALES

Este mes dedicaremos la sección a un análisis del panorama actual de intérpretes vocales wagnerianos masculinos de nuestros días, como continuación al que hicimos de las damas el mes pasado.

En el caso de los hombres, el panorama tampoco es demasiado halagüeño. Carecemos casi completamente de tenores capaces de interpretar a Siegfried o verdaderos bajos-barítonos que puedan enfrentarse a Wotan con garantías.

Wagner inventó un nuevo tipo de tenor para encarnar a la mayoría de los héroes de sus óperas y dramas musicales. Tannhäuser, Tristán, Siegfried, Siegmund y Parsifal podrían ser los ejemplos paradigmáticos de Heldentenor. El orden en que los enumero no es casual, sino que obedece al grado de dificultad del papel, de más a menos.

De los poquísimos tenores dramáticos presentables de la actualidad, uno de los más brillantes es Jon Frederic West. Su repertorio es extensísimo, pero se centra sobre todo en las obras de Richard Wagner y en los papeles dramáticos alemanes. Ha hecho incursiones en óperas tan dispares como Turandot de Puccini o el Mahagonny de Kurt Weill, cantando además en obras tan poco frecuentes como los Gurrelieder de Arnold Schönberg o Oedipus Rex de Stravinsky.

Su voz es de una gran potencia, manejada con mucha expresividad y estilo. Sin embargo es tremendamente fea y tosca. Es una lástima, porque se le nota escuela y buen hacer, pero con un material de naturaleza tan poco agradecida no se puede hacer mucho más. Si uno se olvida de esa fealdad y de ese timbre poco atractivo, estaremos ante un gran cantante.

Por supuesto no debemos olvidar a Ben Heppner, canadiense de nacimiento, que es quizá el tenor más completo que tenemos hoy en día. En los últimos tiempos, tras pasar 14 meses de inactividad debido a una afección coronaria, ha vuelto a los escenarios, con cuarenta kilos menos de peso.

Ben Heppner (antes)
Ben Heppner (ahora)

Una de las constantes en la carrera de Heppner ha sido la paciencia. Canta muy pocas representaciones al año, tomándose largos periodos de descanso entre producciones, lo que ayuda a una correcta maduración de la voz, sin un desgaste abrasivo.

Su voz posee un timbre ideal, muy bello. Su técnica es muy depurada y su estilo, intachable. Su voz ha evolucionado desde la de un tenor lírico o lírico-spinto a la de un tenor plenamente dramático, con gran peso y potencia.

Heppner como Stolzing

Es obligatorio destacar su completo manejo de la vocalidad alemana, así como de la lengua francesa, como ha probado en su reciente disco “Airs Français” para Deutsche Grammophon.

Su repertorio es muy extenso y abarca desde las óperas de Richard Strauss (el Tenor/Baco en Ariadne o el Kaiser en “La mujer sin sombra”) al papel titular de Peter Grimes de Benjamin Britten, o el de Gherman en “La dama de picas” de Tchaikovsky. Como cantante wagneriano, tras especializarse en el Walther von Stolzing de Maestros, que ha grabado ya en dos ocasiones, y en Lohengrin, dio el salto a Tristán, que ahora está en proceso de perfeccionamiento. Si evoluciona como debería, pronto se podrá plantear el Siegmund de “La Walkyria” y el papel titular de “Parsifal”. No creo que se atreva a cantar el papel de Siegfried, pero entra dentro de lo factible.

Nunca ha cantado en Bayreuth. Según he oído, la razón está en que reserva los veranos para estar con su familia.

Robert Dean Smith

El estadonidense Robert Dean Smith, de Kansas, es uno de los artistas fundamentales en el Festival de Bayreuth actual. El año pasado, por ejemplo, cantó los papeles de Walther von Stolzing, Lohengrin y Siegmund, alternados en muy poco tiempo. Pude disfrutar en directo de su actuación en Bayreuth en “Los Maestros Cantores”, y me pareció un cantante-actor extraordinario.

No posee una voz muy grande ni muy espectacular, pero su timbre es muy grato y la voz es muy adecuada para los papeles de Walther y Lohengrin. En el Siegmund quizá le falte algo de peso, pero en “Parsifal” me gustó muchísimo (ver el artículo que redacté hace un tiempo sobre las funciones en el Teatro Real).Para información sobre sus futuros compromisos artísticos, se recomienda una visita a su web oficial: www.robertdeansmith.com

Bryn Terfel

El barítono galés Bryn Terfel, nacido en 1965, es una de las esperanzas para el futuro cercano. De origen es un barítono lírico, apropiado para papeles como Figaro en Le nozze di Figaro o Don Giovanni. Posee una voz de centro bellísimo y controlado, y una potencia vocal enorme, unido a una presencia escénica muy notable y un estilo indiscutible. Sin embargo tiene un problema vocal acuciante: el agudo y el grave. Últimamente su registro agudo está muy disminuido, y el grave siempre ha sido muy endeble. Es por esto por lo que nos queda aún la duda sobre Terfel: ¿podrá componer un buen Wotan, un Holandés o un Amfortas sin ser un barítono-bajo verdadero?

Su disco wagneriano es bastante decepcionante. En los pasajes líricos canta muy bien, pero sin transmitir emoción; canto puro sin matices. Y en los pasajes de bravura, como el final de “La Walkyria” o el monólogo de Amfortas, se queda muy corto y tiende a forzar la voz espantosamente. En la toma radiofónica del mismo recital en vivo, el problema es aún más alarmante.

Esto, unido a que no tiene aún ni cuarenta años, me lleva a pensar que no podemos pedirle más de lo que está dando, y que aún es muy pronto para que se lance a tomar el puesto vacante del Wotan de nuestra era. Sin embargo, tengo entendido que planeaba debutar en el papel del Dios wagneriano este mismo año, en Londres. Si es así, es posible que perdamos una promesa por una realidad en decadencia.

René Pape

El bajo alemán René Pape, nacido en Dresde, entrenado en la Staatsoper Unter den Linden de Berlín, es una gran realidad del presente, y actualmente trabaja en todos los grandes teatros del mundo, desde París al Met de Nueva York. Su voz es la de un bajo auténtico, de un timbre nobilísimo, personal y de gran belleza. Su potencia es enorme y no tiene absolutamente ningún problema en sus más de dos octavas de registro, ni en el grave ni en el agudo. Ha cantado ya, con poco más de treinta años de edad, todo el repertorio típico de su cuerda, desde Sarastro en Die Zauberflöte de Mozart a Felipe II en Don Carlos de Verdi, pasando por Fígaro, Leporello, Don Giovanni, Rocco o Ramfis. Además ha cantado casi todos los papeles para bajo de Wagner: el Rey Heinrich, el Langrave Hermann, Fasolt, Gurnemanz, Marke, Pogner, Hunding... Es una fuerza de la naturaleza.

Y algo me dice que pronto dará el salto al gran repertorio de bajo-barítono, y que será un grandísimo Wotan, Holandés y Amfortas. En muy poco tiempo lo veremos.

Ha cantado bastante en Bayreuth, pero, como tantos otros, abandonó el Festival por discrepancias con la actual dirección.

Otra buena baza vocal que nos ofrece el presente es el neoyorquino Alan Titus, que canta desde 1998 en Bayreuth, donde ya ha sido el Holandés y es Wotan en la actual producción del Anillo. Es un magnífico barítono de voz muy grande y expresiva, sin ningún problema en el agudo. En su contra solamente podemos decir que su registro grave es muy débil, casi inexistente, y su emisión es algo tosca, nasal y no demasiado limpia. Sin embargo domina el alemán a la perfección, lo que le posibilita el acceso a todos los papeles para barítono o bajo-barítono del gran repertorio teutón.

Alan Titus como Wotan

Su lista de personajes es muy extensa, desde los tradicionales roles verdianos como Amonasro, Macbeth o Jago, a obras del siglo veinte, como “Matías el pintor” de Hindemith, pasando por las óperas de Richard Strauss. En materia wagneriana ha cantado los siguientes papeles: el Holandés, Hans Sachs, Kurwenal, los tres Wotan y Amfortas.

Para información sobre su carrera y su repertorio, además de algunas fotos, les recomiendo visitar su web oficial: www.alan-titus.com

No olvidaré al increíble Matti Salminen, aunque ya está todo dicho sobre él. Para nuestra desgracia, ya está en sus últimos años de carrera. Ha sido quizá el bajo más importante del mundo en los últimos años, junto al tristemente fallecido Martti Talvela y el gran Kurt Moll, hoy también en retirada. Guardemos todos nuestros entrañables recuerdos de estos grandes artistas.

No puedo terminar esta revisión de los cantantes wagnerianos actuales sin mencionar al alemán Thomas Quasthoff. No me equivoco si digo que es el más grande barítono-bajo desde Hans Hotter y George London. No creo exagerar.

Thomas Quasthoff

En una ocasión se describió a sí mismo como:

“1.34 metros de altura, brazos cortos, siete dedos –cuatro en la derecha, tres en la izquierda-, gran cabeza, relativamente bien formada, ojos marrones y labios llamativos; profesión: cantante.”

Es una víctima de la cruel talidomida, una sustancia nociva para el feto que tomaban las “modernísimas” mujeres alemanas para evitar las molestias en el embarazo.

Con cuarenta y tres años de edad, es uno de los cantantes más sobresalientes del mundo. Sus recitales de lied son inolvidables. Posee además un asmobroso sentido del humor.

Antes de dedicarse enteramente al canto, fue locutor de radio

Con sus dificultades físicas no ha tenido grandes oportunidades de intervenir en producciones escénicas, aunque está cantando ahora el papel de Don Fernando en Fidelio, y planea para el año que viene su debut escénico como Amfortas en la Ópera de Viena.

Su voz es muy personal, de una gran bellaza y calidez. Posee una técnica magnífica (es además profesor de canto desde 1996), y un registro muy amplio, desde una zona grave con gran apoyo y seguridad, a un agudo fácil y fluido.

Un auténtico barítono-bajo. Así de simple.

Su reciente disco “Evening Star - German Opera Arias”, grabado para DG con la dirección de Christian Thielemann y su orquesta de la Deutsche Oper de Berlín, es muy recomendable. En los fragmentos de las óperas de Lortzing y Weber está estupendo (supera en calidad al mismísimo Gottlob Frick, especialista en estas obras). Canta las frases del Landgrave Hermann en Tannhäuser con una expresividad apabullante, y nos regala un Canto al lucero vespertino fantástico. Pero lo mejor del disco es sin duda su final: el monólogo de Sir Morosus en “La mujer silenciosa” de Richard Strauss, con el que concluye la obra: “Wie schön ist doch die Musik”, alcanzando un rotundísimo Fa grave. Me atrevería a decir que es la mejor grabación de este monólogo en toda la historia del disco, incluso superando al insuperable Hans Hotter.

Para una completísima información sobre sus próximos compromisos y grabaciones, se recomienda una visita a su magnífica web personal: http://www.gopera.com/quasthoff/. Se incluye una lista de correo y una buena y extensa colección de fotografías.


No dejaré pasar esta oportunidad sin unir mi propia voz al clamor que recorre en nuestros días el Mundo en contra de esa guerra innecesaria e injustificada que el gobierno de los Estados Unidos de América ha iniciado en Irak, secundado por los gobiernos oportunistas y lacayos de una serie de países (entre ellos el mío, España), sin ni siquiera el apoyo simbólico de Naciones Unidas.
Recordemos las palabras de nuestro Miguel de Unamuno en respuesta al general Millán Astray, cuando éste gritó en un acto académico "¡Muerte a la inteligencia! ¡Viva la Muerte!":
"Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha".
Que no insulten nuestra inteligencia.
La guerra nunca es la solución de nada. Por mucho que nos intenten convencer de ello, la guerra nunca es la solución.


NO A LA GUERRA