Número 198 - Zaragoza - Junio 2017
DISCOS 

LOS MAESTROS CANTORES DE NUREMBERG: DISCOGRAFÍA SELECCIONADA Y COMENTADA

Al abordar este estudio discográfico de Los maestros cantores de Nuremberg, he optado por limitar el número de grabaciones a comentar, siguiendo criterios que más abajo se exponen, dado el considerable número de grabaciones disponibles de la obra (cerca de la treintena, aproximadamente), no pocas con algún punto de interés. He preferido escuchar con detenimiento y en su integridad un puñado de grabaciones y extenderme un poco sobre ellas que pasar por encima del mayor número posible.

Es curioso detenerse momentáneamente en la distribución cronológica de los registros conocidos, que podríamos resumir de la siguiente forma: algo más de un tercio datan de la década 1950-60; no existen (salvo error) grabaciones, ni en estudio ni procedentes de tomas en vivo, del período 1976-92; pese al progreso habido en las técnicas de grabación y el auge del disco a partir de 1950 aproximadamente, hay tantas grabaciones del período 1936-50 como de 1960-75.

CRITERIOS

Los criterios de selección han sido los siguientes:

- Grabaciones completas: Esto ha dejado fuera de la relación dos grabaciones del MET con el Sachs de Friedrich Schorr y el importante registro dirigido por Wilhelm Furtwängler en el Festival de Bayreuth de 1943 (en Toshiba-Emi Japón y varios sellos piratas).

- Grabaciones con sonido aceptable: Fundamentalmente, esto deja fuera a la grabación dirigida por Arturo Toscanini (¡su único Wagner completo!), registrada en el festival de Salzburgo de 1937 (Melodram LP, Eklipse...), de pésimo sonido. Lástima porque el reparto es muy bueno (Maria Reining, Kerstin Thorborg, Hans-Hermann Nissen, Heink Noort) y la dirección magnífica.

- Evitar la repetición de directores: Esto afectaría a Hans Knappertsbusch (4 grabaciones conocidas), André Cluytens (3), Herbert von Karajan (2), Erich Leinsdorf (2), Rudolf Kempe (2), Eugen Jochum (2), Sir Georg Solti (2).

- Grabaciones antiguas y modernas: Esto ha eliminado alguna grabación antigua de relativo interés en beneficio de alguna grabación moderna de interés comparable o superior.

Por supuesto la selección final se debe al criterio más discutible de todos:

- Mi gusto personal: He primado aquellas grabaciones que, bajo mi punto de vista, reúnen mayor interés (artístico) global en detrimento de otras que sólo destacan por algún acierto (o desacierto) muy puntual(es).

Espero que alguna omisión que seguramente no pasará por alto a algunos lectores, quede compensada en el artículo sobre intérpretes que ha preparado José Alberto Pérez y por alguna referencia ocasional en éste. De todos modos el trabajo queda abierto, y no descarto futuras adiciones.

LAS GRABACIONES

El orden en que aparecen las grabaciones es el cronológico, aunque por pura casualidad, las tres grabaciones que comento este mes son las que considero mejores, aquellas a las que vuelvo una y otra vez cuando escucho Maestros. En lo que sigue, los datos de las grabaciones se consignan siguiendo el esquema de la Guía de Wagner de Ángel-Fernando Mayo (1), figurando en primer lugar el nombre del director musical, seguido de los intérpretes principales de la obra en el siguiente orden: Hans Sachs, Veit Pogner, Sixtus Beckmesser, Fritz Kothner, Walther von Stolzing, David, Eva, Magdalene. A continuación coro y orquesta y, entre paréntesis, lugar y año de grabación, y una letra indicando si el registro es en estudio (E) o en vivo (V). Finalmente el sello discográfico.

Las grabaciones que he seleccionado son: Abendroth (1943), Knappertsbusch (1955), Kempe (1956), Cluytens (1956), Kubelik (1967), Karajan (1970), Sawallisch (1993) y Barenboim (1999). Esta última no tanto por sus méritos como por su actualidad, dado que Daniel Barenboim dirigirá tres funciones de Los maestros cantores de Nuremberg en el Teatro Real de Madrid el próximo mes de Junio.



HERMANN ABENDROTH

Paul Schöffler, Friedrich Dalberg, Erich Kunz, Fritz Krenn, Ludwig Suthaus, Erich Witte, Hilde Scheppan, Camilla Kallab. Coro y Orquesta del Festival de Bayreuth. (Bayreuth, 16 de Julio de 1943, V).

 

PREISER RECORDS 90174 (4 CDs, 1993, sin libreto) (262’ aprox.)

En 1943 y 1944, Los maestros cantores de Nürnberg fue la única obra programada en el Festival de Bayreuth, y los asistentes eran fundamentalmente militares y trabajadores de la industria bélica, que veían así recompensados los servicios prestados. En 1943 se dieron 16 representacions de Maestros en Bayreuth, repartiéndose Hermann Abendroth y Wilhelm Furtwängler la dirección musical. Furtwängler, espectador de una de las funciones dirigidas por Abendroth, le comentó a su mujer: "yo no podría hacerlo mejor". Afortunadamente se conserva una grabación de cada uno, y hoy podemos comparar los resultados alcanzados por ambos (no lo haremos aquí y ahora) en un ambiente algo más relajado.

La orquesta del Festival de Bayreuth exhibe su alto nivel habitual, con unas cálidas cuerdas y metales empastados. Sin embargo el coro acusa las circunstancias de la guerra y no tiene nada que ver con lo que vino después de la mano de Wilhelm Pitz. Se agradece el ambiente propio de una toma en vivo, con los ruidos escénicos. Esto favorece de manera especial a la Escena de la Pradera en la que las conversaciones, gritos, risas, ruidos de pisadas, resultan muy convincentes y representan una inestimable ayuda para meterse en la obra.

La dirección de Abendroth, director poco conocido del gran público, es magistral. Ya desde el Preludio, llevado a buen ritmo (9’), todo fluye con naturalidad. La toma de sonido es buena para la época, salvo algún momento puntual (CD3, pista 9, justo antes de la entrada de Eva), y permite apreciar múltiples detalles de gran calidad. Por destacar algunos: los instantes previos al encuentro de Eva y Walther en la Escena Quinta del Segundo Acto (CD2, pista 8), llevados con urgencia; el Preludio del Tercer Acto (CD3, pista 1), en el que se oye un sonoro pisotón de Abendroth en 5’40’’ pidiendo la entrada de violines y violas en el pasaje más sentido del Preludio, de tintes parsifalianos, o el acompañamiento en la segunda estrofa de la canción del premio (CD 4, pista 8).

Paul Schöffler es un Sachs ideal, con una voz noble, recogida aquí en gloriosa plenitud (46 años). Si exceptuamos algún apuro episódico en la zona alta (por ejemplo en "im süsser Mai!", en el monólogo "Was duftet doch der Flieder", CD 2, pista 6), Schöffler está aquí insuperable, ofreciendo una de las mejores interpretaciones conocidas del difícil papel del zapatero-poeta. En el monólogo del Segundo Acto (CD 2, pista 6), el fraseo y el aire de ensoñación que transmite son para recordar. Como lo es también el monólogo "Wahn!" del Tercer Acto (CD 3, pista 4), donde Schöffler se muestra muy sentido, y también sobrado de facultades, con un "Johannisnacht!" (5’49’’) y un último "Wahn" pletóricos. Nótese el arranque patriótico en la orquesta cuando, hacia la mitad del monólogo, Sachs canta aquello de "¡Cuan pacífica y fiel a sus costumbres, contenta con sus hechos y sus obras, está en el centro de Alemania mi querida Nürnberg!". En el dúo con Eva de la Escena Tercera del Segundo Acto hay detalles de lo gran actor que fue: basta oír la frase "Ja, ja! Das hast du mir schön erdach" (CD 2, pista 7, 4’45’’). La intervención final, "Verachtet mir die Meister nicht", es para escuchar de pie, como seguramente hizo el público de esta función, porque faltan palabras para describir lo que alcanza aquí Schöffler acompañado por un Abendroth exaltado. Yo me descubro.

Erich Kunz es un excelente Beckmesser. Como debe ser, resulta cómico pero, rara avis, también canta, y muy bien por cierto. En su canción del premio (CD 4, pista 6, 2’30’’) recuerda a Hermann Prey.

Ludwig Suthaus es claramente inadecuado para el papel de Walther von Stolzing, que requiere un lírico spinto, de línea diríamos casi italiana (¡pero tampoco un Turiddu!). A la voz de Suthaus le sobra anchura (es menos tenor que barítono con agudos), pero resulta pesada y tosca en exceso, además de pasar demasiados apuros, como por ejemplo en "gleich einer Braut" (CD 3, pista 6, 3’39’) o en el quinteto, cuya tesitura es demasiado alta para su voz, y se lo quita de encima como puede. En la canción del premio, Suthaus comienza titubeante, con una emisión insegura y estrangulada. En la tercera estrofa bordea el desastre (o lo sobrepasa, según se mire). En el lado positivo, en su examen ante los Maestros (CD 2, pista 3) está efusivo, romántico, heroico, aunque se echa de menos una voz más lírica.

Hilde Scheppan es una magnífica Eva, con una  vibración próxima a Elisabeth Grümmer, aunque la voz no es tan bella como la de ésta. Construye un personaje muy convincente, como se aprecia por ejemplo en la frase "Ein Ritter? Mein, sagt! Und ward er gefreit?" (CD 2, pista 6, 6’08’’) de su dúo con Sachs del Segundo Acto. El "O Sachs! Mein Freund! Du teurer Mann!" (CD 3, pista 10, 1’39’’) es excelente, con una voz muy bella y detalles vocales de gran calidad, como el regulador en "du liessest mich erblühn!" (2’26’’), la frase "den Preis reicht ich nur dir." (3’04’’) o el difícil trino en su última frase en la obra, "Keiner wie du so hold zu werben weiss!" (CD 4, pista 8, 5’43’’). Quizá pueda ponerse algún reparo a su dicción, no muy clara en algunos momentos.

Friedrich Dahlberg, en mejor forma que en registro de Bayreuth 1951 dirigido por Karajan (EMI), es un Pogner bastante aceptable, aunque palidece ante nombres como Gottlob Frick o Josef Greindl, el primero de los cuales dejó, en mi opinión, marcado el papel.

Bien el David de Erich Witte quien, aunque a veces se inclina demasiado por la vena cómica, cuando decide cantar lo hace muy bien. El Kothner de Fritz Krenn es en exceso bufo, vocalmente suficiente sin más, como se aprecia en su intervención "Was Euch zum Liede Richt und Schnur / vernehmt nun aus der Tabulatur!" (CD 1, pista 12), en la que pasa apuros en los adornos. Por el contrario, mal la Magdalene de Camilla Kallab, con una voz fez, ajada y mucho vibrato.



HANS KNAPPERTSBUSCH.

Ferdinand Frantz, Gottlob Frick, Heinrich Planzl, Albrecht Peter, Hans Hopf, Paul Kuën, Lisa della Casa, Hertha Töpper. Coro y Orquesta de la Ópera Estatal de Baviera. (Prinzregententheater, Munich, 11 de Septiembre de 1955, V)

 

ORFEO D’OR C 462 974 L (4 CDs, 1997, sin libreto) (266’ aprox.)

Entre 1868 y 1997, Munich había visto 11 producciones de Los Maestros Cantores. El 10 de Diciembre de 1949, seis años después de la última representación de esta obra en Munich (2), con Hans Hotter como Sachs (hay grabación en el sello MYTO), se estrenó la octava producción muniquesa de Maestros. Esta grabación recoge una representación de 1955 de aquella producción histórica de Heinz Arnold, la primera después de la guerra. La toma sonora es de gran calidad, se oye prácticamente todo con nitidez, y los ruidos escénicos, magníficamente recogidos (por ejemplo, las herramientas de Sachs en la Primera Escena del Segundo Acto), dan un plus de realismo y cercanía a una versión vital y humana.

¡Qué puedo decir de la dirección de Kna! En mi opinión, estos son los Maestros mejor dirigidos, con una variedad de matices inigualable. La entrada en el foso de Kna es recibida con vítores y, como era habitual en él, tras agradecer friamente el recibimiento arranca a toda máquina sobre los aplausos del público, para completar el Preludio en 8’38’’ (¿no quedamos que Knappertsbusch era lento?). A muchos sorprenderá la ligereza, el humor del ‘pesado’ Kna en el final de la Primera Escena del Primer Acto, desde la entrada de David (CD 1, pista 3, 4’30’’) o la elegancia con la que dirige la música arcaizante que acompaña la explicación de Kothner de las reglas de la Tabulatura (CD 1, pista 11, 2’38’’). Los degustadores de este gran director apreciarán un sinfín de detalles característicos, inconfundibles: durante el monónogo de Sachs en el Segundo Acto, una intervención del clarinete casi grotesca (CD 2, pista 4, 1’40’’); la manera de acentuar la comicidad de los motivos asociados a Beckmesser en las trompetas con sordina en el breve interludio entre las escenas Segunda y Tercera del Acto Tercero (CD 3, pista 6, 0’24’’); los valses en la Tercera Escena (Sachs-Beckmesser) del Acto Tercero (CD 3, pista 6, desde 7’04’’ hasta el final de pista). Otros detalles también característicos son una pelea nocturna algo embarullada (en honor a la verdad habría que decir que rara vez queda bien en disco) y algunos desajustes en las fanfarrias de la Escena de la Pradera, que sin embargo no desentonan en ambiente tan festivo, casi de cervecería bávara.

Ferdinand Frantz, bajo-barítono fallecido prematuramente a la edad de 53 años, es para mí uno de los grandes Sachs, vocalmente no tan perfecto como Schöffler, pero uno de los más humanos. Aquí contaba 49 y estaba en gran forma, como también lo estaba en la grabación de estudio de Rudolf Kempe que se comenta más abajo. El Sachs de Frantz está excelentemente cantado y dicho, y llega entero al final. En el monólogo "Was duftet doch der Flieder" del Segundo Acto (CD 2, pista 4), Frantz refleja perfectamente el carácter meditativo y sosegado del maduro Sachs, acompañado por un poético Kna; hay autoridad en "...fasst zu einem Meisterliede Mut!" (CD 3, pista 4, 4’57’’); se hace querer en sus dúos con Eva, el primero de los cuales, en la Segunda Escena del  Acto Segundo (CD 2, pista 5) justificaría la adquisición de esta grabación: no cabe más ternura, gracia, picardía. 

Heinrich Pflanzl es un buen Beckmesser, papel que debutó en 1929. La voz suena un tanta ajada, vieja, lo que no va mal con el personaje. Todas sus intervenciones tienen el punto justo de comicidad, pero sin caer en los excesos que suelen lastrar la mayoría de las interpretaciones de este antipático personaje. Su escena con Sachs en el Tercer Acto (CD 3, pista 6) es inolvidable, ambos arropados por un divertido Kna.

El Walther von Stolzing de Hans Hopf es muy tosco e inseguro. En la mayoría de sus intervenciones, es claramente audible la voz del apuntador, lo que a veces puede resultar molesto, especialmente si se escucha con auriculares. En líneas generales las cualidades de su voz que la hacen poco adecuada para el papel son similares a las descritas más arriba al hablar de Ludwig Suthaus. Además, la voz de Hopf no es grata, y presenta cierto engolamiento y tendencia a los golpes de glotis. Sin embargo, quien en 1960 encarnase a un excelente Siegfried en Bayreuth, tiene algunos detalles vocales de calidad, especialmente en el ensayo de la canción del premio (CD 3, pista 5), con una  tornada muy bien cantada y un espléndido regulador en "...hehr mein Gesicht" (5’52’’). Hopf destaca también en el quinteto (CD 4, pista 1), cuya tesitura elevada no le causa ningún problema.

Lisa della Casa se aproxima al ideal de Eva. Voz cristalina, de gran belleza y calidez, sonidos aflautados bien apoyados. Resulta algo menos niña que Grümmer y más terrenal que Schwarzkopf. En la Cuarta Escena del Segundo Acto, el dúo con Sachs (CD 2, pista 5), da pefectamente el tipo de niña-mujer enamorada sin un pelo de tonta, un poco liante incluso ("Konnt’s einem Witwer nicht gelingen?", 3’29’’). Irradia alegría en su encuentro nocturno con el caballero von Stolzing, con un "Held des Preises / und mein einz’ger Freund!" (CD 2, pista 7, 0’32’’) luminoso. Está extraordinaria en el "O Sachs! Mein Freund!" (CD 3, pista 9, 2’00’’), dirigido con ternura infinita por Kna, y encabeza un soberbio quinteto (CD 4, pista 1).

Gottlob Frick (3) es un Pogner de auténtico lujo, de voz negra nobilísima, aterciopelada, con una dicción y un legato prodigiosos. Su "Das schöne Johannistag" (CD 1, pista 8) es modélico.

David está interpretado por el histriónico Paul Kuën, el gran Mime del Nuevo Bayreuth. La voz tiene más entidad de lo habitual en esta parte (4), y su David es un aprendiz con personalidad, bien que a veces exagere el lado cómico. Suficiente el Kothner de Albrecht Peter en su breve cometido, aunque no puede compararse con el gran Gustav Neidlinger (con Kempe, ver más abajo). Bien la Magdalene de Hertha Töpper.



RUDOLF KEMPE

Ferdinand Frantz, Gottlob Frick, Benno Kusche, Gustav Neidlinger, Rudolf Schock, Gerhard Unger, Elisabeth Grümmer, Marga Höffgen. Coros de la Deutschen Oper, Staatsoper y Catedral de Santa Eduvigis de Berlín, Orquesta Filarmónica de Berlín. (Wintergarten, Berlíb, Abril de 1956, E)

 

EMI CMS 7-64154-2 (4 CDs, 1992, sin libreto) (259’ aprox.)

Los Maestros ‘de toda la vida’. La versión en estudio más cuidada y completa, con una dirección experta aunque no ‘espectacular’ y un reparto prácticamente sin fisuras, globalmente el mejor en disco. EMI, que recientemente ha reeditado el extraordinario Lohengrin de Kempe en su colección Great Recordings of the Century, debería hacer lo propio urgentemente con esta versión imprescindible que, salvo error, en la actualidad no está disponible en España.

Rudolf Kempe conduce el Preludio con majestuosidad, sin correr, pero con impulso (9’16’’). El sonido monoaural de 1956 es bueno (5), aunque favorece a las voces. La respuesta orquestal es de primer orden, con un sonido bellísimo (¡esos violines!). La única pega quizá sea el sonido algo apagado de las cuerdas graves, sin duda debido a la toma y el procesado. El acompañamiento a la explicación de Kothner de las reglas de la Tabulatura (CD 1, pista 16, 2’17’’) rezuma ligereza y elegancia. Kempe dirige impecablemente el dúo Eva-Sachs del Segundo Acto (CD 2, pista 8). En la pelea nocturna que cierra el Acto Segundo, aquí sí, registrada con gran claridad, se aprecia toda la riqueza del tejido polifónico, con unos conjuntos perfectamente llevados con pulso firme y atento. En el Preludio del Acto Tercero (CD 3, pista 1) es sumamente expresivo, pero no carga las tintas en el sentimentalismo. Otros momentos que me gustaría destacar de la dirección de Kempe son las bellas escalas descendentes en violines en la danza de los Aprendices (CD 4, pista 3) y el breve pasaje que precede al "Silentium!" (CD 4, pista 4) en la escena de la pradera.

Ya se ha hablado más arriba del Sachs de Ferdinand Frantz al comentar la grabación de 1955 dirigida por Hans Knappertsbusch. Poco difiere su interpretación aquí, registrada tan sólo siete meses después. Frantz repite su paternal zapatero, de elegante línea vocal, con un fraseo fluido y una dicción clarísima y llena de inflexiones. Tan sólo pasa algún apuro ocasional en la zona aguda, pues Frantz era más bajo que barítono. Sin embargo, esos escollos los resuelve con inteligencia, como en el primer "Johannisnacht!" del monólogo "Wahn!" (CD 3, pista 4), que ataca en falsete (también con Kna), aunque no llega a resultar feo.

El inevitable Benno Kusche (aquí con 40 años) encarna al irritable escribano de la corporación de Maestros. Todas sus intervenciones resultan divertidas, especialmente su canción del premio aunque a veces puede resultar excesivamente bufo. Un pilar más de este monumento discográfico.

Rudolf Schock es un Walther modélico, con una voz grata, de emisión algo estrangulada, especialmente en el agudo, menos pastosa que las de Suthaus o Hopf (para bien), con metal más que suficiente y un punto de lirismo. Recuerda remotamente en algunos aspectos a Plácido Domingo (quien cuestiones de pronunciación aparte canta una buena canción del premio en la grabación de estudio de Eugen Jochum de 1976, que cuenta con el Sachs de Dietrich Fischer-Dieskau). Uno de los mejores von Stolzing en disco.

Elisabeth Grümmer es, para quien esto escribe, la mejor Eva del disco. Poseedora de un instrumento privilegiado, de bellísimo timbre y una calidez incomparable (ese vibrato apenas perceptible), tenía también una gran inteligencia y una técnica prodigiosa. En compañía del noble Frantz, está deliciosa en el dúo con Sachs del Acto Segundo ("Gut’n Abend, Meister", CD 2, pista 8). Obsérvese la amplia paleta de matices de Grümmer en su intervención "Ja! Anderswo soll’s ihm erblühn" (7’52’’), cómo refleja el cambio de humor de Eva, pasando de la pena por la posible marcha de Walther al enfado. Canta con pasión arrebatadora en "O Sachs! Mein Freund!" (CD 3, pista 11, 1’55’’), y en uno de los mejores quintetos posibles está sencillamente excelsa.  

Gottlob Frick repite aquí su insuperado orfebre, cincelando con sabiduría cada frase. Gerhard Unger tiene una voz juvenil que muy apropiada para el aprendiz. Gustav Neidlinger, el gran Alberich del Nuevo Bayreuth encarna con solvencia el breve papel de Kothner. La Magdalene de Marga Höffgen, magnífica Erda en Bayreuth 1960 y, nota curiosa, el modélico Sereno de un jovencísimo Hermann Prey (¡26 años!) completan un reparto intachable. ¡Chapeau!

(1)   Ángel-Fernando Mayo: Wagner: discografía recomendada; obra completa comentada. Ediciones Península, Barcelona, 1998.
(2)   La que se dice era la obra favorita de Adolf Hitler, la única que se programó en Bayreuth en 1943 y 1944, no hacía mucha gracia a los vencedores, que durante algún tiempo impidieron que Maestros se representara en Alemania. Circula la anécdota de que, con motivo de la puesta en escena de La Walquiria en Munich en 1947, lo que supuso el retorno de Wagner a la ciudad bávara, un anónimo wagneriano muniqués coronó de laurel el busto de Richard Wagner y le colgó un cartel que rezaba: "¡Enhorabuena por tu desnazificación!".
(3)   Ver sección Intérpretes del Mes de Marzo.
(4)   Se cuenta que Hans Knappertsbusch dijo en cierta ocasión, en relación con el reparto de unos Maestros que si Günther Treptow (tenor heroico, Siegmund y Siegfried en el Anillo de 1948/49 Rudolf Moralt, Siegfrid en el Anillo de La Scala 1950 dirigido por Furtwängler) no cantaba el Walther von Stolzing, habría que replantearse el contar con Kuën como David, pues Kuën era también un tenor heroico y podría borrar a un Walther de poco peso.
(5)   ¿Por qué no haría EMI una toma en estéreo, como hizo con El caballero de la rosa de Karajan?