Número 204 - Zaragoza - Diciembre 2017
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EL LIBRETO DEL ANILLO, POR ANGEL MAYO

Richard Wagner. El anillo del nibelungo, Traducción bilingüe por Ángel-Fernando Mayo, Turner, Madrid, 2003

Tras más de un año de espera, ya ha salido al mercado la revisión de la traducción que Ángel Mayo hizo en 1986 del "Anillo del nibelungo". El destino ha querido que saliera al mercado el día en que él habría celebrado su 64 cumpleaños, de seguir entre nosotros.

La edición ha quedado muy bien. Ahora consta de un solo volumen que, pese a sus más de 472 páginas, resulta muy manejable. Se ha incluido una "breve nota a la segunda edición" (2 páginas) donde Mayo justifica su traducción y las revisiones que ha llevado a cabo en esta nueva versión.

Las notas del traductor están ahora al final de la traducción, en vez de a pie de página, una decisión que personalmente no me convence, pues la búsqueda de las notas al final de un libro siempre entorpecen más la lectura, al tener que trasladarse de página y luego volver a donde estábamos en la obra. Sabiendo que los apéndices también tienen notas, el hecho de que las notas del traductor están situadas entre el texto traducido y los apéndices puede resultar un poco confuso, pues para buscar las notas de los apéndices, en vez de avanzar tenemos que retroceder.

La edición tampoco está libre de erratas. La primera la vi en la contraportada, donde se habla del "anarquismo activo de Bakuning" [sic]. Pero ya se sabe que no existe libro sin erratas, por muchos esfuerzos que se hagan para evitarlas.

En cuanto a la traducción, Mayo hizo un esfuerzo por ceñirse todavía más al original alemán, tal y como demuestra en el ejemplo que pone en su "breve nota". En su traducción de 1986, la traducción de la última frase de "La walkyria" era: "¡Jamás atraviese el fuego/ quien tema la punta de mi lanza!", mientras que en la actual lo traduce como "¡Quien de mi lanza la punta tema/ no atraviese el fuego jamás!". Habrá quien diga que esto dificulta más su lectura en español, pero lo cierto es que Wagner no es fácil de leer en alemán y la tarea de un buen traductor es que el lector de la lengua traducida sienta lo mismo que el lector en lengua original. Si Wagner es complejo de leer para los alemanes, ¿por qué debería entregarse "facilito de leer" a los españoles? Además, Mayo también defiende que así, el verbo queda al final del primer verso, al igual que en alemán, y que encaja mejor con la frase musical (que introduce el motivo de Siegfried).

En algunos momentos, Mayo no ha seguido unas reglas de traducción homogéneas: por ejemplo, el subjuntivo alemán (Konjunktiv) lo ha traducido en unas ocasiones como condicional y en otras como subjuntivo. Esta segunda opción es la que siguió siempre en 1986, debido a su carácter arcaizante. Por otro lado, algunos errores de la primera edición (como la omisión de la traducción de dos líneas en el "Ocaso de los dioses") han sido subsanados.

La discografía y la bibliografía han sido eliminadas, pues Mayo pensó que ya las había tratado suficientemente en su Guía de Wagner de la editorial Península. Los apéndices y la cronología, sin embargo, sí han sufrido algún retoque o aumento. En cuanto al precio, el que pone en la contraportada es de 25 euros.

Al final de su "breve nota", Ángel Mayo dice lo siguiente: "Por último, que el lector en general juzgue si el esfuerzo de revisión que aquí se le ofrece merece o no un mínimo de reconocimiento". Así que espero que mi querido amigo Ángel, dondequiera que esté, pueda leer la respuesta a su pregunta, que es: "Sí, lo merece".

Germán Rodríguez

Diciembre 2003